Autor: UNOi

Fecha: 14 de marzo de 2014

Una estrategia de aula para considerar

Una madre de familia, en Estados Unidos, compartió una  publicación luego de que acudió una asesoría con la maestra de quinto grado de su hijo […]

Foto: © photography33/depositphotos.com
Foto: © photography33/depositphotos.com

Una madre de familia, en Estados Unidos, compartió una  publicación luego de que acudió una asesoría con la maestra de quinto grado de su hijo para poder ayudarlo en un tema de matemáticas. Concluida la explicación conversaron sobre la enseñanza a los niños y de cuán sagrada era esta responsabilidad. Coincidieron en que las matemáticas y la lectura eran las cosas menos importantes que se aprendían en el aula. Hablaron de dar forma a esos pequeños corazones para convertirlos en integrantes de una más grande comunidad, conformada, sobre todo, por individuos cordiales y valerosos.

Entonces, la maestra le contó lo siguiente:

Todos los viernes al concluir las clases, la maestra pide a sus alumnos que en una hoja de papel escriban los nombres de los niños con los que les gustaría sentarse la siguiente semana. Los niños saben que estas solicitudes pueden o no cumplirse. También les pide que nominen a un alumno que ellos crean que se haya distinguido como ciudadano excepcional del aula en esa semana. Todas las hojas se entregan a la maestra con carácter confidencial.

Y cada tarde de viernes, luego de que los alumnos se fueron a casa, la maestra toma estos papeles, los coloca frente a sí y los estudia en busca de patrones:

¿Quién no está siendo solicitado por ningún compañero?

¿Quiénes no saben siquiera a quien solicitar?

¿Quién nunca recibe atención suficiente para ser nominado?

¿Quién tuvo un millón de amigos la semana pasada y ninguno en esta?

Como se puede apreciar, la maestra no está buscando una nueva disposición de asientos o “ciudadanos excepcionales”. Está buscando niños solitarios; niños que están batallando para relacionarse con otros. Ella está identificando a los pequeños que caen en las grietas de la vida social de la clase. Está descubriendo qué virtudes están pasando inadvertidas a sus pares. Y, está identificando –al mismo tiempo– quién está sufriendo de bullying y por parte de quién.

En su publicación, la madre califica esto como una brillante estrategia de amor. Es como tomar una radiografía del salón de clases para ver, más allá de la superficie, en los corazones de los alumnos. Es como excavar en una mina en busca de oro, siendo la recompensa identificar a aquellos pequeños que necesitan de ayuda, que necesitan de adultos que intervengan y les enseñen cómo hacer amigos, cómo pedir jugar con otros, cómo unirse a un grupo, o cómo compartir sus dones con los demás. Adicionalmente, sirve para disuadir el bullying, que como todo maestro sabe por lo general ocurre fuera del alcance de su vista y que con frecuencia las víctimas están demasiado intimidadas para decirlo. Pero, como dijo la maestra: “La verdad surge de esos pequeños trozos de papel privados”..

Al preguntarle desde cuándo ponía en práctica esta ingeniosa idea, la maestra respondió: “Desde Columbine. Todos los viernes desde Columbine”.

Esta brillante mujer –continúa la madre– vio lo ocurrido en Columbine sabiendo que TODA VIOLENCIA PARTE DE LA DESCONEXIÓN. Toda violencia interior inicia como soledad interior. Observó la tragedia sabiendo  que los niños que no están siendo advertidos eventualmente recurrirán a ser notados por cualquier medio.

De manera que decidió comenzar a luchar temprano contra la violencia de manera constante, en el ámbito a su alcance. Lo que esta maestra está haciendo cuando se sienta en el salón vacío a estudiar esas notas escritas por manos temblorosas de 11 años, es salvar vidas. Estoy convencida de que está salvando vidas, asegura la madre.

Lo que esta matemática descubrió al usar este sistema es algo que ya sabía: que todo –incluso el amor y la pertenencia–, tienen un patrón. Y, si ella encuentra estos patrones a través de esas notas, decodifica la desconexión y puede entonces brindar ayuda a los chicos solitarios que lo requieren. Para ella son matemáticas. Todo es amor, incluso las matemáticas.

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El post original completo de Glennon Melton puede leerse en: http://momastery.com/blog/2014/01/30/share-schools/. Traducción y adaptación: UnoNews.

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