Autor: UNOi

Fecha: 22 de noviembre de 2016

“Si tú haces tu parte, las cosas suceden…”: Fritz Thompson en el Congreso de padres UNOi en Texcoco

En el teatro Elisa Carrillo del Centro Cultural Bicentenario en Texcoco, tuvo lugar e pasado sábado un encuentro más de UNO Internacional con padres de […]

En el teatro Elisa Carrillo del Centro Cultural Bicentenario en Texcoco, tuvo lugar e pasado sábado un encuentro más de UNO Internacional con padres de familia –Impulsores del cambio educativo–, cuyos hijos estudian en colegios UNOi de esa zona.

a-congreso-padres-texcoco-019-lkLeonardo Kourchenko tuvo a su cargo la conducción y, durante su intervención advirtió a los padres que sus hijos se conducen hoy bajo premisas diferentes a las que a ellos les rigieron. No es, dijo, que vengan con un chip distinto, sino que están expuestos a estímulos distintos y, ante la avalancha de información disponible, construyen narrativas con fragmentos que a veces no son del todo precisos. Subrayó también la importancia del aprendizaje significativo, donde la apropiación del conocimiento les permite no solo almacenar datos sino utilizarlos para con ellos encontrar soluciones y resolver problemas.

a-congreso-padres-texcoco-041-pzEn su exposición, Patricia Zorrilla abordó el tema de la comunicación y el establecimiento de lazos en la familia. La directora académica de UNOi, aseguró que muchos de los problemas familiares están a una conversación de resolverse. Para que esto ocurra de manera adecuada, recomendó elegir nuestras palabras con cuidado, y adoptar una posición asertiva donde lo que creo, siento y pienso se exprese con congruencia y claridad de ideas. Subrayó que debe evitarse tomar decisiones cuando alguna emoción te rebase. Comparó la dinámica de vinculación con la que ocurre en un vestidor en el entretiempo de un encuentro deportivo, donde se repasa lo hecho hasta el momento y cómo mejorarlo. Ahí, son fundamentales la confianza, el centrarse en el tema, la participación, la escucha y respeto a las ideas de todos y, terminar con  un acuerdo.

En  muchos sentidos, el momento más emotivo del encuentro fue el testimonio de vida que compartió con la audiencia Fritz Thompson; en sus palabras “Para que aprendan sin que tengan que vivir lo que yo”. Nacido en México, Fritz recibió de su madre alemana la concepción del orden y la disciplina. Soltero, en sus treinta, su vida transcurría normalmente con trabajo, planes y sueños, hasta que un día, conduciendo por una carretera, una camioneta que viajaba en el sentido opuesto saltó la barra de contención cayendo sobre el techo de su auto, aplastando y rompiendo sus vértebras cervicales y dañando la médula espinal. Fritz quedó cuadripléjico.

De pie en el escenario, Fritz comenzó su charla diciendo: “Si tú haces tu parte, las cosas suceden y el cielo se abre”, y narró la forma en que enfrentó su adversidad pasando de lo que concebía como una vida perfecta a estar inmóvil y postrado mirando el techo por horas interminables. Su rehabilitación le significó atravesar una quiebra económica y una crisis espiritual y emocional.

Fritz encontró en su familia –su madre y su hermana–, el sentido de vida para salir adelante y superar el dolor. Destacó los valores de fortaleza, perseverancia y voluntad. Con la esperanza de vivir ante lo incierto, se apoyó en la fe de que sucederá lo que queramos que suceda.

Invitó a los presentes a hacer una lista de sus bendiciones y vivir en función de ellas. Cosas simples de la vida cuya belleza pasamos por alto. La felicidad no se adquiere –afirmó–, la felicidad es una actitud cuya responsabilidad hay que asumir.

Tres años le tomó su recuperación, más de dos para dar apenas un paso. Tres largos años de inquebrantable tenacidad que cambiaron su vida y su forma de pensar. Hoy, Fritz considera que lo importante es formar el ser, subordinando el tener. Para estar preparados para los momentos de crisis, recomendó a la audiencia fundamentar su día a día en los valores adecuados.

De acuerdo con Fritz, una afortunada intervención quirúrgica, el apoyo incondicional de su familia y su férrea voluntad fueron los factores que lo tienen hoy de pie. “El resto –dijo–, no lo puedo explicar sin la presencia de Dios”.

Luego de cumplir el sueño de tener un hijo, Fritz se fijó otra meta: participar en un Triatlón. Pese a que sus piernas tiene una movilidad limitada, ha logrado terminar varias veces la empresa de nadar un kilómetro y medio, pedalear en bicicleta 40 km y correr otros diez.

Feliz y agradecido con la vida, Fritz exhortó a los presentes a vivirla con pasión e intensamente. El auditorio en pleno le brindó una prolongada ovación de pie.

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