Autor: UNOi

Fecha: 19 de enero de 2016

¿Qué le reflejas a tu hijo sobre quién es?

Las palabras que salen de ti –mamá, papá–, tienen un impacto muy profundo en tu hijo. Él llegó libre de prejuicios, como un cristal transparente. […]

Las palabras que salen de ti –mamá, papá–, tienen un impacto muy profundo en tu hijo. Él llegó libre de prejuicios, como un cristal transparente. Lo que le reflejas puede limpiar o manchar.

Por eso:

  1. No etiquetes. “Eres un cobarde.” “Eres tonto.” “Qué lento eres.”
  2. No compares. “Eres la más inteligente de toda la clase.” “Deberías ser ordenado como…” “Yo a tu edad era…”
  3. No critiques. “Qué mal te quedó tu trabajo.” “Eres una papa para andar en bici.” “Qué gorda te ves en ese vestido.”
  4. No limites. “No eres matemático.” “No sirves para esto.” “No tienes la capacidad…”
  5. No apoyes la autocrítica negativa. Ayúdale a que no se diga a sí mismo lo anterior.

En su lugar:

  1. Refleja sin juicio. “Veo que tienes miedo.”
  2. “¿Qué necesitas hacer para atreverte?”
  3. Señala. “Esto que hiciste es incorrecto.” (Se refiere al hecho, no al niño.)
  4. “Si practicas más te saldrá el ejercicio.”
  5. Apoya la autoafirmación. “¿Cómo se sintió lograrlo?”

Ser un buen espejo ayuda a tu hijo a ver lo que hay, a transformar lo que no quiere y a dar lo mejor de sí mismo.

Cuida tus palabras. Limpia y pule tu espejo.

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Fuente: niños de ahora

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