Autor: UNOi

Fecha: 15 de abril de 2012

Problemas de conducta en el aula, en Educación XXI

Excluir, etiquetar y estigmatizar no es la solución. Los maestros no pueden evadir su responsabilidad para intervenir en los problemas de conducta en el salón […]

Foto: Cristina Gárate

Excluir, etiquetar y estigmatizar no es la solución. Los maestros no pueden evadir su responsabilidad para intervenir en los problemas de conducta en el salón de clases y deben contar con recursos para atenderlos.

Esto fue parte de lo que se comentó en la emisión de este domingo el programa de radio Educación XXI, conducido por Leonardo Kourchenko y transmitido por W Radio en el 96.9 de FM.

Además de los comentarios del maestro Pedro Landaverde, participaron como invitados Patricia Frola, Maestra en Psicología y directora del CIECI (Centro de Investigación Educativa y Capacitación Institucional) y el Maestro José de Jesús Velázquez Director de Regiones y Proyectos Especiales en ese mismo centro.

La maestra Frola comenzó por describir que el parámetro para definir quien tiene o no un problema de conducta es el esquema personal del maestro, mismo que puede ser más o menos rígido. Así, en palabras de los maestros, hay niños que se paran, no prestan atención, no obedecen, se salen del salón, no asimilan reglas, retan al docente, etcétera.

Patricia Frola se refirió a un manual de diagnóstico que clasifica las conductas desde moderadamente disruptivas hasta la violentas y antisociales. Agregó que son igualmente problemáticas las conductas de aislamiento y pasividad como el exceso de actividad y la agresividad.

Por su parte, el maestro Velázquez subrayó que hay que distinguir entre comportamientos que obedecen a un trastorno real que debe ser atendido por un especialista y cuando se trata de un ejercicio de crianza o falta de estrategia de intervención. Describió seis categorías de problemática creciente: 1) exceso de actividad o hiperactividad; 2) conducta disruptiva en interacción con el otro; 3) actitud negativa y desafiante; 4) conducta agresiva, verbal o física;  5) conducta violenta (bullying); y 6) en secundaria y preparatoria, conducta antisocial donde hubo nula o escasa adquisición de valores universales.

JJ Estrategias de intervención. El combustible de la conducta disruptiva es el propio grupo y debe ser éste el remedio. No hay fórmulas mágicas. El alumno en solitario se comporta de manera diferente y en el salón actúa distinto.

Los invitados comentaron el empoderamiento de los niños de hoy con respecto a la tecnología y la necesidad de los maestros de actualizarse en esa área. Sin embargo. Patricia Frola señaló que los alumnos pueden tener el elemento instrumental, pero el maestro posee el elemento intelectual y debe decidir el uso de la tecnología.

Foto: Cristina Gárate

La maestra Frola recomendó a los docentes desarrollar al máximo sus competencias como en la parte procedimental, en tanto que el maestro Velázquez sugirió una planeación de actividades que incluya las de corta duración, retadoras y diversificadas.

Ambos especialistas coincidieron que es en la dinámica del aula donde está la solución mediante la aplicación de técnicas grupales como “El círculo mágico” y “La tienda de la amistad” que tienen por objeto generar empatía en el grupo. Éstas y otras técnicas se describen en detalle en el libro Estrategias de intervención para los problemas de conducta en el aula publicado por el CIECI.

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El audio del programa completo se puede encontrar en: http://www.sistemauno.com/web/problemas.html

 

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