¿Podemos modificar nuestro cerebro para aprender mejor y regular las emociones? - UNOi Internacional
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Autor: UNOi

Fecha: 18 de enero de 2016

¿Podemos modificar nuestro cerebro para aprender mejor y regular las emociones?

Como resultado de diversos estudios, el neurocientífico Richard J. Davidson* concluyó que es posible cambiar el cerebro adiestrando nuestra mente a través del aprendizaje socioemocional. En la conferencia en la que expuso su trabajo, Davidson explicó, con relación a la neuroplasticidad del cerebro, que éste es un órgano que está estructurado para cambiar en respuesta […]

Como resultado de diversos estudios, el neurocientífico Richard J. Davidson* concluyó que es posible cambiar el cerebro adiestrando nuestra mente a través del aprendizaje socioemocional.

En la conferencia en la que expuso su trabajo, Davidson explicó, con relación a la neuroplasticidad del cerebro, que éste es un órgano que está estructurado para cambiar en respuesta a las experiencias. Sabemos, dijo, que los factores del entorno –en particular, el entorno afectivo en la primera infancia–, influyen en el cerebro y le dan forma.

El cerebro del niño está en constante formación; literalmente, moldeado por las experiencias, sean éstas positivas o negativas, intencionales o no. Por lo que propuso promover cambios positivos en el cerebro cultivando hábitos socioemocionales saludables.

En la actualidad, los avances en imagenología permiten precisar la actividad y cuantificar la interacción de las distintas áreas del cerebro. Davidson se refirió a dos fundamentales: en primer término, la corteza prefrontal, que describió como una zona de convergencia entre lo afectivo y lo cognitivo, donde reside la memoria de corto plazo y es además muy importante para hacer juicios sobre lo que es correcto o no. En la parte lateral de la corteza, ubicó la capacidad de guiar la toma de decisiones hacia emociones positivas, por ejemplo, el establecerse metas. Y, a nivel subcortical, la amígdala, que es un sito clave en particular para las emociones negativas y para detectar amenazas.

El investigador sostuvo que mediante el aprendizaje socioemocional, la actividad entre estas áreas del cerebro puede regularse para producir resultados positivos en la resolución de conflictos tanto en lo cognitivo como en lo emocional.

Uno de los estudios realizados midió la respuesta a un evento negativo en niños, observando una mejor adaptación al evento en los que había más actividad de la corteza prefrontal, modulando la impulsividad de la amígdala.

En otro estudio, se indujo un estado de estrés a 70 adolescentes, dando como resultado una interferencia con la memoria de trabajo. Luego de una hora de capacitación en habilidades socioemocionales se apreciaron cambios en las conexiones cerebrales, así como una disminución en los niveles de cortisol (hormona del estrés).

Destacó también Davidson que las intervenciones del comportamiento, como el aprendizaje socioemocional, tienen la capacidad de afectar circuitos del cerebro muy específicos, en formas que la medicina moderna no posee.

Habilidades como la paciencia, la calma, la cooperación y la amabilidad se pueden adquirir mediante el aprendizaje socioemocional, favoreciendo las conexiones cerebrales que permiten adaptarnos mejor al entorno de manera positiva con un pensamiento más claro y efectivo.

Ah, y la buena noticia es que la plasticidad en el cerebro ocurre durante toda la vida.

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* Davidson es profesor en la Universidad de Wisconsin-Madison y fundador del Centro para la Investigación de Mentes Saludables del Centro Waisman.

La conferencia en que expuso lo anterior se puede ver aquí.