Autor: UNOi

Fecha: 12 de septiembre de 2013

Opinan padres que la educación en México es deficiente

Un estudio realizado por el Centro de Opinión Pública de la Universidad del Valle de México recogió la percepción sobre la educación en México entre […]

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Mercedes Poiré – Directora del Centro de Opinión Pública UVM

Un estudio realizado por el Centro de Opinión Pública de la Universidad del Valle de México recogió la percepción sobre la educación en México entre una muestra de padres de familia, quienes en su mayoría coincidieron, entre otros puntos, en que la calidad está por debajo de sus expectativas; la cobertura es cada vez menor conforme se avanza de un nivel de educación a otro; y, la deserción escolar representa uno de los principales retos.

Los resultados del estudio se presentaron esta mañana en conferencia de prensa convocada en el campus San Rafael de la UVM, con la presencia del Rector Institucional, Dr. Bernardo González-Aréchiga; el maestro Luis Durán, Director General; y, la maestra Mercedes Poiré, Directora del Centro de Opinión Pública de la UVM, quien fue la encargada de exponer los hallazgos.

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Luis Durán – Director General de la UVM

Para abrir la conferencia, Luis Durán destacó la importancia de “darles voz” a los padres de familia en este tema fundamental en el debate sobre la educación y comentó el carácter cualitativo del estudio.

Mercedes Poiré comenzó por señalar que, salvo algunos detalles, la visión de los padres es en general homogénea, sin grandes diferencias regionales y sin importar si la institución es pública o privada. El estudio abarcó una muestra representativa de ocho grupos de padres en las ciudades de México, Guadalajara, Ciudad Victoria y Tuxtla Gutiérrez, considerando escuelas públicas y privadas en niveles desde primaria hasta educación superior.

A la pregunta: ¿Cómo perciben la calidad de la educación en sus hijos?, la percepción fue la de una calidad deficiente, que los padres atribuyen a la falta de formación y/o capacitación de los maestros; a que no hay consecuencias –para maestros y alumnos– cuando no alcanzan los estándares; a que los programas educativos son de corto plazo y no distinguen características regionales; y, aunque en menor medida, a cuestiones sindicales y la herencia de plazas docentes.

Sobre el acceso a la educación, la maestra Poiré refirió que en el estudio los padres mencionaron que no hay suficientes opciones para todos, en especial cuando se trata de acceder a la educación media o superior. Entre las razones señalaron la sobrepoblación y la corrupción atribuida a los sindicatos y en los procesos de ingreso a la educación superior. Adicionalmente, algunos papás perciben un trasfondo político en el sentido de que con un menor nivel de estudios a la población se le puede manipular.

En el renglón de la deserción escolar, los padres opinan que abandonan por cuestiones económicas, incluso para quienes van a instituciones públicas y las deserciones son mayores cuanto más alto sea el nivel educativo. En la frontera la inseguridad se consideró también un factor de abandono, además de la posibilidad de obtener ingresos delinquiendo.  

Entre las debilidades que observan en el sistema educativo, un hallazgo interesante del estudio es que los mismo padres consideran que ellos mismos representan una debilidad al dejar de exigir tanto a los alumnos como a las escuelas, conduciendo a una disciplina relajada y falta de compromiso de alumnos y padres.

También los padres de familia consideran que los docentes son una debilidad por la falta de formación, capacitación en general y de compromiso en algunos casos.

Otro aspecto que puntualizaron como debilidad es la falta de integralidad de los programas, donde las materias se enseñan por separado y sin ninguna vinculación entre ellas. Y por último, un mal uso de recursos y tecnología que no se asignan o aprovechan adecuadamente.

Respecto a las evaluaciones todos los padres coincidieron en que deben aplicarse a maestros y alumnos y que deben tener consecuencias, aunque creen que las pruebas no son necesariamente las idóneas. Además de las materias regulares, los padres piensan que se deben evaluar: ética, competencias, lectura y su comprensión, la comprensión de conceptos, el proceso de aprendizaje, tecnología y, en último término, conocimientos.

A pesar de las inquietudes señaladas en los puntos anteriores, los padres suelen elegir la escuela de sus hijos considerando en primer lugar la cercanía a su domicilio y después la recomendación o el prestigio de la escuela, el sistema de enseñanza o continuidad con el nivel previo, el costo, la enseñanza de tecnología e idiomas y la religión. Para la educación superior la decisión recae más en los hijos y toma en cuenta los programas que ofrecen las instituciones.

Sin excepción, todos los papás del estudio esperan que sus hijos alcancen como mínimo el nivel de licenciatura, para lo que ellos consideran que juegan un papel importante en la motivación. Perciben también que si no alcanzan este nivel no tendrán las competencias necesarias para trabajar.

Las barreras que se perciben para que los hijos alcancen el nivel deseado son: el acceso a la universidad, que en caso de las instituciones públicas es muy limitado y, la imposibilidad de pagar una escuela privada.

Otra barrera detectada en el estudio y que llama la atención por la preocupación expresada por los propios padres, es que las familias no están impulsando los valores que se requieren para que los chicos se interesen por seguir estudiando. Un sector de los padres opinó que las barreras se las imponen los propios estudiantes y que pueden llegar hasta donde se propongan.

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Bernardo González-Aréchiga – Rector Institucional de la UVM

Finalmente, entre los elementos que se requieren para garantizar la calidad de la educación los padres señalaron su propia co-responsabilidad con los hijos en el proceso, acompañándolos en el mismo e imponiendo límites. Mencionaron también la comunicación con la escuela, el entorno –amigos y familia–, cuerpos docentes capacitados, habilidades de análisis y razonamiento en los niños, inversión en investigación y tecnología y, fomento a la creatividad. Todo lo anterior, para que puedan tomar decisiones y resolver situaciones de la vida cotidiana.

Concluida la presentación de resultados, el rector González-Aréchiga destacó el momento de transición en la educación en donde se amplió la cobertura obligatoria y, en la reforma reciente que consolida el derecho a la educación de calidad, cuya exigibilidad se convierte en un factor clave y cuya construcción parte de la rectoría del estado, con la participaciones de las instituciones y la sociedad civil. Consideró importante seguir monitoreando la opinión de los padres en su calidad de tutores de la educación de sus hijos y depositarios de los derechos a la calidad de la educación.

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