Autor: UNOi

Fecha: 13 de abril de 2015

Mindful Eating – Comer en consciencia

  ¿Es posible comer lo que nos gusta y mantener el peso? Muchas personas se pasan la vida haciendo dietas, acumulando culpas cuando no las […]

 

Raquel Misrachi en Educación XXI
Raquel Misrachi en Educación XXI

¿Es posible comer lo que nos gusta y mantener el peso? Muchas personas se pasan la vida haciendo dietas, acumulando culpas cuando no las cumplen y sufriendo por privarse de alimentos que les agradan.

Para abordar el tema de Mindful Eating o comer en consciencia, la emisión del pasado sábado de Educación XXi, conducida por Leonardo Kourchenko en W-Radio tuvo como invitadas a Leticia Valero, fundadora de Educando en Consciencia; y a Raquel Msrachi, nutrióloga y experta en Mindful Eating.

Para iniciar, Raquel Misrachi explicó que se trata de un concepto que está creciendo y a veces se puede confunde con otra dieta más. La idea, dijo, es regresar al cuerpo a su equilibrio natural, a una relación distinta con los alimentos. Se aleja de contar calorías, pero no de un balance. No se basa en una pirámide nutrimental o plato del buen comer; se basa en la intuición del cuerpo, en regresar a tu cuerpo a esa sabiduría que se ha ido perdiendo. Mindful Eating se deriva de vivir en consciencia, en el presente.

Leticia Valero en Educación XXI
Leticia Valero en Educación XXI

Lety Valero contó que siguiendo estos principios bajó 28 kilos en alrededor de año y medio; sin torturarse –como lo hizo antes con infinidad de dietas–, y comiendo rico. Comentó que antes comía lo que le ponían enfrente y tenía que pagar las consecuencias. Piensas y te conectas con lo que estas comiendo y lo que le estás dando a tu cuerpo; sin mail, sin teléfono, sin llamadas.

¿Qué pasa –planteo Raquel– cuando comes en el escritorio?, ¿quedas satisfecho?, ¿lo disfrutas? Satisfacción es que tu cuerpo, tus sentidos quedan satisfechos; le diste a tu cuerpo lo que necesita: desde la parte de nutrición, hasta la parte emocional. Alimentarse así reduce los niveles de ansiedad y la gente deja de comer solamente por comer. Se trata de que puedes escuchar qué necesita tu cuerpo y a qué hora lo necesita. Afirmó que ir a la nutrióloga no significa que hay que quitar los alimentos que me gustan y meter los “sanos”.

Leonardo preguntó cómo se escucha al cuerpo y Raquel recordó que pensó que la nutrición debería ser algo más, luego de una práctica profesional frustrante; de ver muchas mujeres que han vivido en dieta, con maltrato a su cuerpo, privación y sin nunca sentirse satisfechas.

Comentó Leonardo que él antes no solía comer postre y ahora le apetecía, a lo que Raquel dijo que los gustos y las preferencias cambian y conviene escuchar a tu cuerpo. Después de una jornada larga sin comer el cuerpo necesita energía y la pide. Tiene que ver con el estilo de vida, con cambios hormonales, actividad física, jornadas de trabajo.

Al ejemplo de un desayuno frugal, Raquel opinó que si se desayuna más completo se gana en concentración, se reduce la irritabilidad y el cansancio y se llega con menos ansiedad a la comida en la que quizá se puedan seleccionar alimentos distintos sin culpa. Incluso se pueden perder kilos de más y disfrutar de un rico desayuno todos los días.

En otro ejemplo, Lety comentó que cuando le dijeron que tenía que desayunar medio mollete, se dijo que eso no era parte de una dieta y su necesario sufrimiento. He descubierto, señaló, que puedo escuchar a mi cuerpo; qué es lo que se me antoja; se vale. Pero también, si yo estoy presente con mi comida y estoy saboreándola y disfrutándola va a llegar un momento en que me voy a sentir satisfecha.

Raquel dijo que no hay consciencia en decir que me puedo comer lo que me venga en gana; es una práctica de conectar con el cuerpo. Si tienes un problema de sobrepeso requieres de una nutrióloga, cuyo papel sea guiarte dentro de tus gustos y preferencias si no, tu intuición va a seguir dormida

¿Cómo saber que algo es mucho? Raquel planteo que si alguien se muere de antojo por unos chilaquiles y en vez de ello pide una fruta con cottage, seguramente ese día va a estar insatisfecha y ansiosa porque no comió lo que se quería comer. Lo que se ahorró en calorías le va a generar ansiedad. Si se come los chilaquiles y se los come rico, sin culpa, no va a estar todo el día ansiosa.

Lety recomendó escuchar a los hijos y sus gustos; ofrecerles una variedad de alimentos saludables y ser un buen ejemplo y nunca mencionarles nada de dietas.

Raquel concluyó que se  vale comer de todo, de acuerdo con tu cultura, tus gustos y preferencias. Comerse todo no quiere decir comerte la cantidad que te sirvan. Hay que comenzara elegir las cantidades que te hacen sentir satisfecho ya que no te paras de la mesa cuando ya no te cabe nada más.

__________________________

El audio del programa completo puede escucharse aquí.

 

Close Bitnami banner
Bitnami