Autor: UNOi

Fecha: 24 de mayo de 2016

Las habilidades necesarias del director educativo contemporáneo

por Renato Casagrande La competitividad y la continua demanda de servicios de calidad se han ido imponiendo en los últimos decenios como presupuesto fundamental para […]

por Renato Casagrande

La competitividad y la continua demanda de servicios de calidad se han ido imponiendo en los últimos decenios como presupuesto fundamental para la supervivencia de las organizaciones. Estos supuestos han sido ampliamente difundidos en el mundo empresarial y han adquirido significados cada vez más relevantes en la interpretación del comportamiento de la sociedad.

Todos estos cambios han exigido de  las instituciones de enseñanza una postura única en la historia de la educación, basada principalmente en el dinamismo para responder a los retos a los que se enfrenta y en la agilidad para asumir nuevas funciones y roles a partir de las diferentes necesidades que la sociedad pone de manifiesto.

Padres y alumnos buscan hoy en día la calidad de la enseñanza, estándares de organización, excelencia en el servicio, facilidad de acceso a la información y a la innovación tecnológica. Aunada a estas exigencias, también tenemos la constante presión de la sociedad para la implementación de soluciones innovadoras que garanticen mejores resultados en el proceso de enseñanza aprendizaje.

Entonces, invertir en la formación y capacitación del director educativo se vuelve una prioridad absoluta. Corresponde al director interpretar estas nuevas expectativas, confrontarlas con la realidad educativa de la institución, desarrollar e implementar soluciones que respondan a las nuevas demandas sociales y expectativas de la comunidad escolar. Por lo tanto, su formación ahora requiere cambios consistentes para armonizar con la nueva dirección que hoy se demanda. Esta formación debe basarse en tres tipos de habilidades esenciales: técnicas, de comportamiento y conceptuales o estratégicas.

Con el desarrollo de estas habilidades, el director se prepara para abordar con mayor énfasis lo que convencionalmente se denomina la «profesionalización de la administración de la educación.» A partir de la reorganización de su capacidad de gestión con bases más amplias, más allá de lo estrictamente pedagógico, el director podrá tomar medidas para modernizar los procedimientos administrativos, crear condiciones favorables para la autogestión y, restablecer metas y objetivos congruentes con la nueva realidad que se pretende imprimir.

Por último, cabe destacar que la premisa básica de todo esto es la mejora continua del director educativo y todos los colaboradores de la institución escolar, de acuerdo con los nuevos modelos de gestión basados en la corresponsablidad, la autonomía y la participación de la comunidad educativa interna y externa.

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El artículo original puede leerse aquí. Traducción UnoiNews.

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