Autor: UNOi

Fecha: 23 de junio de 2015

La escuela necesita conectarse con las demandas de los jóvenes

Carloina Lemoir. PorVir. 16/06/15.   Una nueva investigación con estudiantes, profesores, empresarios y líderes de la sociedad civil revela la necesidad de profundizar el debate en […]

Foto: © karandaiev/depositphotos.com
Foto: © karandaiev/depositphotos.com

Carloina Lemoir. PorVir. 16/06/15.   Una nueva investigación con estudiantes, profesores, empresarios y líderes de la sociedad civil revela la necesidad de profundizar el debate en torno a un nuevo modelo educativo. El estudio llamado Proyecto de Vida, realizado por la Fundación Lemann, con el apoyo técnico del movimiento Todos por la Educación, muestra que hay una desconexión preocupante entre lo que se enseña en la escuela hoy y lo que los jóvenes necesitan saber para alcanzar sus distintos proyectos de vida.

Para la investigación, se realizaron 126 entrevistas a jóvenes recién formados en educación media –en su mayoría egresados de escuelas públicas–, académicos, empresarios y líderes de la sociedad civil de las cinco regiones del Brasil. En común, entre los diferentes grupos de encuestados, está la percepción de que la escuela ha fallado en preparar a sus alumnos para la vida adulta. Son muchas las quejas sobre problemas relativos a la comunicación, el razonamiento lógico, los conocimientos básicos matemáticos y la postura profesional de los profesores universitarios y empresarios que reciben y conviven con los jóvenes recién salidos de la escuela, pero también hay una inquietante reflexión hecha por los alumnos. «Son los propios jóvenes quienes dicen que están afirmando que no pueden aplicar su aprendizaje cuando se enfrentan a diversas situaciones cotidianas», dice el investigador Haroldo Torres, quien dirigió el estudio.

Son jóvenes entre 20 y 21 años, de diferentes perfiles étnicos y socioeconómicos, que se destacaron por notas superiores a la media en la prueba Enem, que ya están empleados o entraron en una universidad, pero aún así se sienten mal orientados y poco preparados para hacer frente a sus desafíos diarios. Para los académicos y empleadores, las lagunas de formación van más allá de que los jóvenes no sepan escribir un e-mail de trabajo, exponer argumentos oralmente en la universidad o interpretar gráficos de producción sencillos. «En las entrevistas, apareció de manera espontánea y con cierta fuerza la preocupación acerca de las habilidades socioemocionales, sobre todo actitud, proactividad, compromiso, curiosidad, persistencia,» dijo Haroldo.

De acuerdo con la investigación, los vacíos percibidos tanto por los jóvenes como por sus empleadores y profesores son de naturaleza cognitiva, socioemocional y de comportamiento. En el campo de las deficiencias cognitivas destacan las relacionadas con la lengua portuguesa. En general, los jóvenes tienen mucha dificultad para comprender instrucciones orales y escritas, expresarse con sentido, corrección y adecuación contextual tanto en el habla y como en mensajes escritos sencillos e interpretar o exponer argumentos en situaciones de comunicación más complejas.

Las matemáticas son también motivo de preocupación, con quejas de todos los grupos en términos de dificultad para realizar las cuatro operaciones básicas, calcular porcentajes, interpretar gráficos y tablas y preparar hojas de cálculo, además de la falta de razonamiento lógico y la educación financiera para administrar su propio salario. Ya en el campo de las habilidades socioemocionales, se destaca el «gran temor de los jóvenes a mostrar que no saben algo y a formular preguntas para aclarar sus dudas. Junto con estas críticas –y, en algunos casos, derivadas de ellas–, surgen otras, como la falta de curiosidad, autonomía, compromiso, enfoque, resiliencia,  disposición a asumir riesgos y posicionarse «, dice una sección de investigación.

Lecciones y caminos

Además del diagnóstico de los problemas que han impedido a los jóvenes a concretar sus aspiraciones personales y profesionales, la investigación presenta también algunos puntos importantes para la discusión de un nuevo modelo educativo. Los jóvenes entrevistados insisten en la necesidad de métodos de enseñanza más actuales y citan como buena referencia de metodología al maestro de prepa que da ejemplos prácticos de aplicación de contenidos desarrolla clases más dinámicas, divertidas y enfocadas. Para ellos, la música, videos, lectura de historias y conversación deben ser utilizados como herramientas de estímulo para el aprendizaje, por ejemplo, de idiomas, y, las actividades extracurriculares, como educación física y artística, deben explorarse como una posibilidad para desarrollar la creatividad, la confianza en sí mismo , la disciplina, el liderazgo y la capacidad de trabajar en equipo.

Además, les gustaría haber recibido ayuda en orientación profesional, a través de visitas a las universidades, el contacto con universitarios y conversaciones con psicólogos. También creen que es importante tener nociones sobre el mundo de la empresa antes de incorporarse al mercado de trabajo, con lecciones sobre cómo estructurar proyectos, montar diapositivas, trabajar en equipo y cómo comportarse en una entrevista de empleo, por ejemplo.

Para los profesores universitarios, empresarios y representantes de organizaciones no gubernamentales que participaron en la investigación, la tecnología es una ventana de oportunidad, no sólo para su incorporación en los estudios, sino para la mejora del conocimiento. Académicos y empresarios elogian las habilidades de los jóvenes en el uso de recursos tecnológicos y la capacidad de adaptarse rápidamente a nuevas plataformas, pero señalan que todavía falta el dominio de algunas herramientas específicas, tales como Excel, muy valorado en el mercado de trabajo y, el uso intensivo de teléfono celular y el Internet para asuntos personales durante la clase y las horas de trabajo.

La investigación que pretendió hacer un mapeo del legado de la educación básica para los jóvenes brasileños, trajo también algunas lecciones útiles para elaborar una Base Nacional Común. «Los resultados de la investigación contribuirán al debate sobre lo que, después de todo, la sociedad espera que los estudiantes aprendan en la escuela, para que puedan tener una vida plena y productiva después de terminar la educación básica», dice Denis Mizne, Director Ejecutivo de la Fundación Lemann.

Para ello, la investigación contó con la contribución y el análisis de especialistas en currículo, Delaine Cafiero Bicalho, doctora en Lingüística y profesora de la Facultad de Artes de la UFMG y, María Ignez Diniz, doctora en Matemáticas y profesora del Instituto de Matemáticas y Estadística, USP . Según las expertas, los resultados muestran que el plan de estudios actual está centrado en los contenidos y no despierta interés en los jóvenes. En especial, las entrevistas de los jóvenes refuerzan que los currículos que predominan en las escuelas actualmente son extensos, de poca profundidad, y no favorecen la integración entre las distintas áreas del conocimiento. Por otra parte, diferentes asignaturas requieren diferentes formas de razonamiento y reflexión.

Para las investigadoras, la Base Nacional Común debe detallar no sólo el conocimiento a ser trabajado en las escuelas, sino también las habilidades que los estudiantes deben desarrollar con los conceptos y contenidos impartidos. Además, la base debe asegurar una integración más clara entre las diferentes áreas, por los conocimientos y habilidades se trabajen en forma más integrada y menos segmentada. «En la Base Nacional Común, es deseable que la organización de los contenidos sea jerárquica, pero las habilidades que movilizan estos contenidos es necesario que se construyan en red. La base debe presentar con claridad las la relación de las habilidades con los conceptos y contenidos que se enseñan «, destaca una parte de la investigación.

En especial con relación a las dos áreas más preocupantes en cuanto a las lagunas cognitivas de aprendizaje –lengua portuguesa y matemáticas–, las especialistas destacaron los puntos que se deben considerar para la elaboración de la Base Nacional Común. Según Delaine, el enfoque de la enseñanza de la lengua portuguesa debe estar en las estrategias de enseñanza para resolver los problemas de comunicación. «La lengua portuguesa debería enseñarse como un recurso que se adapta a diferentes usos, no como algo fijo y alejado de la realidad. Una manera de enseñar los diversos usos lingüísticos a lo largo de la educación básica, es organizar un plan de estudios basado en el uso de textos variados, tanto los que circulan en lo cotidiano como los de literatura». Sobre el hábito de la lectura, la especialista señala que el fenómeno de los bestsellers juveniles demuestra que una buena parte de los jóvenes ya está leyendo. «Sólo se necesita motivar su interés por otros estilos textuales. Para que además de desarrollar la habilidad de la lectura, la base común debe preocuparse por formar lectores de literatura – incluyendo la clásica».

Con respecto a las matemáticas, María Ignez señala que tanto los jóvenes y sus profesores y empleadores ven a las matemáticas como un conocimiento para aplicarse en situaciones problemáticas. «Los jóvenes entienden cómo situaciones problemáticas las tareas que exigen en el trabajo o la universidad, cómo aplicar descuentos y leer las hojas de cálculo. En su opinión, esto debería haber sido enseñado en la escuela y no fuera y, por tanto, les falta repertorio. Sin embargo, los profesores y empleadores entienden por situaciones problemáticas las tareas nuevas y relativamente complejas propuestas a los jóvenes, cómo controlar el propio salario, argumentar a partir de datos cuantitativos, utilizar el razonamiento lógico y abstracto para esquematizar un problema y proponer soluciones. Para resolver estas tareas, los jóvenes deberían ser capaces de seleccionar y movilizar el conocimiento enseñado en la escuela, es decir, desde la perspectiva de los profesores y empleadores, a los jóvenes les falta más de un banco de conocimientos. Carecen de una gran competencia que les permita articular la teoría y la práctica por cuenta propia».

Para María Ignez, esta gran competencia no se desarrolla de forma natural y debe ser enseñada por la escuela a través de una serie de pasos: identificar el problema; movilizar la información necesaria para comprenderlo y resolverlo; establecer un plan de acción para su solución; aplicar esta estrategia; monitorear y obtener una lección de todo este proceso (la conciencia de los aprendido). «Si cada uno de estos pasos no se enseña, el alumno puede fracasar porque no sabe qué tipo de conocimiento necesita movilizar en una situación dada. La resolución de problemas debe ser una competencia prevista en la Base Nacional Común como objetivo de todos los grados y con niveles de complejidad adecuados a cada etapa escolar. Es necesario que se enseñe de forma intencional no implícita».

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El artículo puede leerse en: http://porvir.org/porpensar/escola-precisa-se-conectar-demandas-dos-jovens/20150616. Traducción: UnoNews.

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