Autor: UNOi

Fecha: 22 de julio de 2014

Evaluación y transformación

  por Lourdes Sánchez Directora de Evaluación de UNOi En los eventos educativos de Hispanoamérica, – ya sean congresos, seminarios, talleres- docentes, padres y directivos […]

Foto: © bilikblink/depositphotos.com
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por Lourdes Sánchez
Directora de Evaluación de UNOi

Lourdes Sánchez 00En los eventos educativos de Hispanoamérica, – ya sean congresos, seminarios, talleres- docentes, padres y directivos estamos de acuerdo con la transformación, con el cambio profundo para hacer una escuela que tenga sentido a nuestros niños y niñas.

En esos espacios, son alentadores y motivantes los discursos e intervenciones sobre la necesidad de instalar una cultura de la evaluación como mecanismo orientador de las transformaciones a producir para que la escuela se parezca al mundo, y que sea significativa a los estudiantes. Se saluda, hay fuegos artificiales y casi una fiesta por el soporte que nos dará la evaluación para transformar en cada uno de nuestros colegios lo que haya que transformar.

De evento en evento renovamos nuestros votos por la importancia de la evaluación, pero aún no hemos logrado desarrollarla como actividad rutinaria de la escuela. Sigue siendo sospechosa, todavía le tememos, le restamos importancia (¿para qué llenar más papeles?) o sencillamente no sabemos qué hacer con los resultados.

Una de las que causa mayor escozor es la evaluación institucional. Sí, la evaluación que debe sustentar el plan estratégico de gestión de la escuela; es decir, el plan de transformación institucional.

Hemos observado situaciones diversas. Colegios donde toda la comunidad participa, pero también unos cuantos que deciden no involucrarse con esta evaluación. Grave. ¿Con qué criterios dibujan el plan estratégico de transformación institucional? Otros disponen que los padres no participen en la evaluación. Me pregunto ¿No nos interesa saber qué piensan ellos de nuestro colegio? Padres que no participan ¿No se están perdiendo una oportunidad para expresar su opinión sobre el colegio donde aprenden sus hijos? Docentes que no contestan el instrumento de evaluación porque el colegio así lo decidió, o porque no le dan importancia o temen  expresar sus opiniones sobre la escuela donde trabajan ¿No desaprovechan,por mencionar algunos elementos, la oportunidad de manifestar anónimamente lo piensan de sus condiciones de trabajo, de la gestión y de los procesos de aprendizaje? Directivos que no realizan la evaluación. Trágico. Se supone que son los líderes de la transformación. Y de los que participan, la gran mayoría tienden a evaluar altamente positiva su gestión ¿Falta de autocrítica? Al punto de marcarse una gran distancia entre lo expresado por los docentes y alumnos y la opinión de los directivos.

Y la otra situación ¿Qué pasa con los resultados? A unos les disgustan y simplemente no los consideran; otros los aceptan pero se quedan allí, se engavetan, no se utilizan en el diseño del plan estratégico de gestión; hay los que elaboran el plan, pero no lo ejecutan, pero también hay colegios que realmente se sumergen, a partir de sus resultados y el plan de gestión, en un proceso de transformación institucional, de deconstrucción y reconstrucción de su escuela.

Y volvemos a otro encuentro. Ratificamos la transformación, pero ¿cómo la logramos si no conocemos realmente lo que anda bien o mal en nuestra escuela? ¿Cuál es la brújula que nos guía hacia la conceptualización y concreción de una escuela con sentido para los alumnos? Necesitamos apoyarnos en la evaluación. La transformación debe tener contenido, ser significativa. De lo contrario nuestras escuelas seguirán siendo el espacio donde llegan los estudiantes, cantan el himno nacional, toman lecciones y escuchan al maestro ¿Es ese el mundo actual?

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