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Autor: UNOi

Fecha: 5 de junio de 2014

Etapas de la vida

por Dionisia Pappatheodorou “La vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes” John Lennon Hace unos cuantos días, recibí de una buena amiga de la infancia, la noticia de que pronto “seríamos abuelas”. Con una parte de la noticia, no tuve conflicto alguno: el surgimiento de una nueva vida […]

Foto: © eltoro69/depositphotos.com

Foto: © eltoro69/depositphotos.com

por Dionisia Pappatheodorou

“La vida es aquello que te va sucediendo
mientras te empeñas en hacer otros planes

John Lennon

Hace unos cuantos días, recibí de una buena amiga de la infancia, la noticia de que pronto “seríamos abuelas”. Con una parte de la noticia, no tuve conflicto alguno: el surgimiento de una nueva vida es siempre motivo de alegría, y por supuesto que después de la felicitación, los comentarios fueron cambiando de rumbo y las bromas surgieron más que espontáneamente hasta el punto en que ella inclusive llegó a referirse de sí misma como “la abuela ye-ye”. Aunque realmente disfruté que compartiéramos ese momento importante de su vida, definitivamente hubo también otra parte de la plática que me puso a pensar, situándome ante algo que no tenía contemplado –o al menos no hasta ese momento: la posibilidad de ser abuela y entrar en esta nueva etapa de la vida.

Asumo que como consecuencia de lo anterior, unos días más tarde en plática de sobremesa familiar, nos encontrábamos mis hijos y yo recordando experiencias de la infancia. Llegamos a mencionar la rapidez con la que pasa la vida, y haciendo un recuento de diferentes eventos vividos, caímos en cuenta y no dejaron de sorprendernos los cambios tan radicales en las circunstancias y la forma de vida actual, en contraste con la de unas cuantas décadas atrás. Pero independientemente de ello, nos hallamos reflexionando sobre lo diferente de cada periodo de vida y la forma en la que nuestras necesidades y gustos van cambiando con el paso de una etapa a la siguiente.

¿Qué hace que lleguemos a estar satisfechos y a sentirnos plenos y felices al final de nuestras vidas? Al respecto existen muchísimas teorías, pero en esta ocasión quiero compartir un poco de la teoría del desarrollo humano de Erickson, por considerarla tanto práctica como valiosa en este sentido. Desde su perspectiva, la vida puede dividirse en ocho etapas sucesivas que abarcan desde el nacimiento hasta la muerte. Bajo condiciones normales, estas etapas seguirán un curso predecible, sin embargo, en el desarrollo influyen también diversos factores individuales, sociales y culturales que configuran las características de cada persona a lo largo de su vida.

La existencia de cada etapa tiene una razón de ser y cumple una función en la vida, cubriendo una necesidad existencial. Cada una se funde gradualmente en la etapa siguiente y genera una crisis, que se supera al satisfacer la necesidad en cuestión. Si esta se ve satisfecha, se desarrolla como resultado una cualidad vital de adaptación, que proporciona las herramientas para transitar por la siguiente etapa y superarla. Cuando la cualidad de la etapa no logra consolidarse, el resultado es un vacío interior que requiere ser satisfecho como requisito indispensable para superar la tarea de la siguiente etapa, y así sucesivamente. Por ejemplo:

La primera etapa de desarrollo abarca del nacimiento hasta aproximadamente los dos años de edad. Durante esta etapa, en la que el niño es totalmente dependiente de la madre, es tiempo de desarrollar una “confianza básica” en el medio: el mundo debe ser percibido por el pequeño como un lugar seguro y cálido. Si esto se logra satisfactoriamente en este tiempo, se generará en él una actitud de confianza, seguridad y optimismo con respecto a su vida, será un niño abierto, espontáneo y alegre. Si no lo consigue y siente que el mundo es peligroso, su actitud será, por el contrario, de desconfianza, desesperanza o pesimismo; se mostrará reservado, nervioso y quizá hasta agresivo. Resulta lógico ¿no es así?    

Las cualidades y carencias de las ocho etapas son las siguientes: confianza vs. Desconfianza, desesperanza y pesimismo; autonomía vs. Vergüenza, duda e inseguridad en sí mismo; iniciativa vs. Culpa, desamparo y falta de sentido de finalidad; competencia (capacidad) vs. Sentido de inferioridad o incompetencia; identidad vs. Indecisión, confusión de modelos o roles;  intimidad vs. Aislamiento; productividad vs. Estancamiento; integridad vs. Desesperación.

Aunque cada persona es distinta,  conocer las etapas puede ayudarnos a identificar en dónde estamos situados o atorados, qué crisis hemos superado o quizá no logramos resolver, y cuál virtud o cualidad nos falta desarrollar o trabajar. Esto nos ofrece la posibilidad de transitar por la vida en armonía, disfrutar de cada periodo con lo que somos, y –en su momento–, llegar a la última etapa de vida satisfechos con lo que hicimos, en plenitud y en paz.

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Dionisia cepLa autora es licenciada en docencia de Inglés y máster en administración de instituciones educativas, se ha desempeñado en el ámbito educativo por más de 25 años, en áreas de docencia, desarrollo académico y curricular, y coordinación IB. Ha trabajado como consultora independiente y organizado conferencias de formación para padres con la participación de diversas instituciones educativas, y como columnista en un periódico local, tiene un especial interés por generar aprendizaje organizacional en las instituciones educativas y actualmente es Consultora académica de UNO Internacional para la región de Sinaloa.