Autor: UNOi

Fecha: 23 de mayo de 2012

Érase Una Vez… | Uno Internacional

Áxel Vicente. Prensa Libre. Guatemala. 17/05/2012. Desde mundos extraordinarios hasta historias fantásticas, la mente de los niños es capaz de asombrar a cualquiera; esto es posible […]

Foto: © Zubaida Yahya Abdellatif Abdallah/depositphotos.com

Áxel Vicente. Prensa Libre. Guatemala. 17/05/2012. Desde mundos extraordinarios hasta historias fantásticas, la mente de los niños es capaz de asombrar a cualquiera; esto es posible con solo incentivar el desarrollo creativo de su conocimiento.

Las habilidades de un pequeño no tienen límites. “La clave del desarrollo de sus habilidades se basa esencialmente en la confianza en sí mismo, transmitida por los padres y maestros”, explica Andrea Motta, quien dirige talleres de escritura en la Librería El Hormiguero.

“Todos los infantes están expuestos al lenguaje y a estímulos, incluso desde el vientre de la madre. Hay algunos que desarrollan facilidad para hablar, exponer, inventar, crear o argumentar; ellos pueden ser apasionados por las letras”, asegura Ligia García, formadora del club de lectura Leyendo en Familia, del Centro Cultural de España.

Sin embargo, todo depende de la estimulación oportuna que los padres y los establecimientos brinden al pequeño.

Habilidades

Las expertas comentan que cuando un niño escribe sus historias, este desarrolla —sin saberlo— muchas habilidades cognitivas como concentración, memoria, lenguaje e inventiva, lo cual hace que su mente sea más ágil.

“La atención de los papás es fundamental, tienen que observar constantemente las actitudes y habilidades de sus hijos y promoverlas al máximo. Si vemos, por ejemplo, que les gusta pintar, dibujar, crear historias o son capaces de narrar un relato con solo ver una imagen, se trata de una inclinación creativa”, explica María Eugenia de Solórzano, directora del Departamento de Formación Profesional de la Editorial Piedrasanta.

En primera instancia, los padres deben predicar con el ejemplo: “Todo buen escritor deber ser un buen lector, y por ello los papás debemos incentivar el hábito de la lectura. Del esfuerzo se pasa al hábito, y de este es muy probable que se pase al gozo por las letras”, dice Motta.

Es fundamental crear ambientes favorables que incentiven un desarrollo. Eso implica llevarlos al teatro, museos, lecturas de poesía o tener libros de acuerdo con la edad y materiales que puedan usar para la creación literaria.

Los progenitores tienen que respetar lo que el pequeño escribe. “Puede ser un dibujo hasta un breve cuento, pero cuando el padre otorga el valor y reconoce el trabajo al interrogar en qué se inspiró, o hacer preguntas inteligentes que obliguen al niño a analizar, se otorga un sentido de pertenencia hacia lo que hace”, ejemplifica De Solórzano.

Existen miles de opciones gratuitas en el país que ayudan a los chiquillos a desarrollar sus manifestaciones artísticas y es cuestión de buscar cuál es la que mejor se adecúa a este. No estaría mal pensar que en casa esté el próximo Premio Nobel de Literatura.

Rasgos de los pequeños escritores:

  • Poseen personalidades altamente reflexivas, introspectivas y analíticas.
  • Son observadores, lo cual les permite describir su mundo e inventar nuevos.
  • No necesitan saber escribir o leer para crear alguna historia creativa.
  • Analizan y argumentan sobre lo que piensan, escriben o leen.
  • Son curiosos y todo lo que conocen lo comunican, sea a través de la escritura o la palabra.

Estímulo

Los padres y maestros pueden ayudar a los niños a desarrollar su amor por la escritura:

  • Deben mostrar interés por lo que realizan los niños mediante  preguntas inteligentes como ¿por qué crees que este personaje actuó así?, ¿cómo terminarías tú este cuento?
  • Relacionar las lecturas o cuentos favoritos del niño con la vida real.  Esto los obligará a pensar y a ser más creativos.
  • Seleccionar un establecimiento educativo con actividades extracurriculares que involucren aspectos artísticos, y hay que recordar que un buen maestro es fundamental para el desarrollo del niño.
  •   No hay que obligar al niño a que haga cosas que no le gustan.

La nota original piede leerse en: http://www.prensalibre.com/vida/ERASE-VEZ_0_701929881.html

 

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