Autor: UNOi

Fecha: 28 de enero de 2016

¿De qué hablamos cuando hablamos de prevención de consumo de drogas?

por Psic. Maite Ruiz* Uno de los problemas que enfrenta nuestro país en materia de salud y bienestar social, es el consumo de drogas legales […]

por Psic. Maite Ruiz*

Uno de los problemas que enfrenta nuestro país en materia de salud y bienestar social, es el consumo de drogas legales e ilega­les por un amplio sector de la población.

Según la Organización Mundial de la Salud, una droga es: “Toda sustancia que, introducida en un organismo vivo, puede modificar una o varias de sus funciones”.

Droga es un término que se refiere a un gran número de sustancias que cumplen con las siguientes condiciones:

  • Al entrar en el cuerpo de un organismo vivo son capaces de alterar una o varias de sus funciones físicas y psíquicas;
  • Las drogas impulsan a las personas que las consumen a repetir su utilización por los efectos placenteros que generan, independientemente de los daños a la salud que también producen.

Su consumo no tiene que ver con alguna indicación médica y, en caso de tenerla, la persona que la utiliza lo hace con fines distintos a los terapéuticos.

Esto quiere decir que las drogas son sustancias capaces de producir adicción (drogadicción, farmacodependencia).

Las investigaciones realizadas durante las últimas décadas, han tratado de determinar cómo comienza y avanza el abuso de drogas, aunque resulta complicado definir una sola causa. La conducta asociada a su consumo obedece a múltiples fac­tores que pueden aumentar o disminuir el riesgo de que una persona abuse de las drogas. Los factores de riesgo son aquellos agentes interpersonales, sociales o individuales que están pre­sentes en los ambientes en los que se desarrollan las personas y que pueden incrementar las posibilidades de que se dé un pro­ceso adictivo; mientras que los factores de protección pueden reducir, neutralizar o bien, eliminar este riesgo.

No hay un solo factor que determine si alguien se volverá adicto. El riesgo de desarrollar esta enfermedad está influenciado por una combinación de factores que incluyen la constitución biológica de la persona, el entorno social y la edad o etapa de desarrollo en que se encuentra. Mientras más factores de riesgo se tienen, mayor es la probabilidad de que el consumo de drogas se convierta en adicción.

Principales factores de riesgo: 

  • Factores personales     

Baja autoestima, búsqueda de nuevas e intensas emociones, agresividad, problemas de comportamiento, timidez, rebeldía, enajenamiento y bajo rendimiento escolar, escaso control de impulsos y ansiedad.

  • Presión de los amigos

Entre la mayoría de los jóvenes, la asociación con usuarios de drogas parece ser determinante para abusar de ellas debido a la necesidad de formar parte de un grupo.

  • Familiares

El hecho de que uno o ambos padres o familiares cercanos sean usuarios de drogas incrementa el riesgo, debido a que los adolescentes perciben que hay tolerancia, ambivalencia o permisividad hacia su consumo.

  • Comunitarios

Problemas en la integración de los jóvenes a la comunidad; desigualdad económica, falta de oportunidades educativas y de empleo. Disponibilidad de la sustancia y tolerancia social hacia su consumo.

  • Escolares

Ambiente escolar con escasa motivación y apoyo para los estudiantes, falta de un programa integral para resolver el fracaso académico o supervisar la salud emocional de los alumnos; baja satisfacción y apego escolar.

Más allá de los efectos negativos a los que las personas están expuestas,  también existen factores internos que resultan protectores.

Principales factores de protección:

  • Nivel personal

Capacidad de autonomía, independencia, empatía, satisfacción por lo recibido, tendencia al acercamiento hacia las personas y situaciones en el nivel intelectual, autoestima positiva, actitudes asertivas, existencia de un proyecto de vida, desarrollo de actividades sanas (pertenencia a clubes juveniles, música, pintura), realización de ejercicio físico.

  • Nivel familiar

Las relaciones sinceras y afectuosas entre papá, mamá e hijos/as, contar con adultos/as responsables y conscientes en el ejercicio de sus tareas de dirección, desarrollo familiar en un ambiente de respeto y colaboración, la claridad y firmeza de las normas, límites y los principios familiares, la comunicación funcional.

  • Nivel  social

Se toman en cuenta los microambientes donde la persona se desarrolla como: la escuela, la universidad, lugares de trabajo, lugares de recreación, la calle, entre otros; siempre y cuando éstos favorezcan la formación integral de la persona.  (CIJ 2012).

Los factores protectores, aplicados a la forma preventiva del abuso de drogas, apoyan o favorecen el pleno desarrollo del individuo; están orientados hacia el logro de estilos de vida saludables (promoción de la salud), que determinan normas, valores y patrones de comportamiento contrarios al consumo de drogas y que a su vez sirven de amortiguadores o modera­dores de los factores de riesgo.

Ambos tipos de factores pueden afectar a la persona duran­te diferentes etapas de su vida. En cada etapa se enfrentan riesgos posibles de cambiar a través de una intervención preventiva; por ejemplo, en los niños se pueden modificar o prevenir los riesgos durante los años preescolares, tales como una conducta agresiva, con intervenciones familiares, escolares y comunitarias dirigidas a propiciar que los niños desarrollen conductas positivas. Si no son tratados, los comportamientos negativos pueden llevar a riesgos adicionales, como el fracaso académico y problemas sociales, los cuales aumentan las posi­bilidades de que se abuse de las drogas en el futuro.

De igual forma, ninguno de los fac­tores, tanto de riesgo como de protección, está por encima de los otros ni son la única causa del consumo; se puede hablar de probabilidad pero no de determinación.

 

¿A qué nos referimos cuando hablamos de…

PREVENCIÓN de CONSUMO DE DROGAS?

La prevención del consumo de drogas es el “conjunto de actuaciones encaminadas a eliminar o modificar los factores de riesgo y a fomentar factores de protección frente al consumo, o a otras conductas adictivas, con la finalidad de evitar que éstas se produzcan, se retrase su inicio, o bien, que no se conviertan en un problema para la persona o su entorno social”.

La drogadicción es una enfermedad que se puede evitar. Los resultados de las investigaciones auspiciadas por el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA por sus siglas en inglés) han demostrado que los programas de prevención que involucran a la familia, la escuela, la comunidad y los medios de comunicación son eficaces para reducir el abuso de drogas. Si bien hay muchos acontecimientos y factores culturales que afectan las tendencias de abuso de las drogas, cuando los jóvenes perciben que el consumo de drogas es perjudicial, se observa una disminución en la tendencia a consumirlas. Por lo tanto, la educación y el activismo comunitario son claves para ayudar a los jóvenes y al público en general a comprender los riesgos del abuso de drogas. Los maestros, padres y demás profesionales de la salud pública deben continuar mandando el mensaje que la drogadicción se puede evitar si la persona nunca consume drogas.

Está comprobado que la mejor manera de combatir las adicciones es justamente  con la PREVENCIÓN, y para prevenir tenemos que estar informados y preparados para ACTUAR.

La casa es el mejor lugar para proteger a los hijos de las drogas. En segundo lugar está la escuela. Como padres de familia, hay muchas acciones sencillas que podemos realizar para mejorar la comunicación con los hijos, para convivir más armoniosamente y para que crezcan sanos mental y físicamente.

Sugerencias para los Padres:

HABLE con sus hij@s sobre los riesgos y daños del alcohol, el tabaco, la mariguana y otras drogas, infórmelos y oriéntelos.

• Fomente actividades sanas y creativas.

• Conozca a sus amigos

• Ayúdelos a sentirse bien con ellos mismos, sus hijos se sentirán satisfechos cuando

usted reconozca sus esfuerzos y logros.

• Ayúdelos a desarrollar valores firmes y adecuados.

• Demuéstreles su confianza.

• Escúchelos atentamente y resuelva sus dudas.

• Enseñe a sus hijos a tomar decisiones y a manejar  la presión de grupo.

• Establezca reglas familiares claras.

• Promueva las reuniones periódicas de un grupo de padres.

• Aprenda a reconocer las señales relacionadas con el uso de alcohol, tabaco y otras drogas.

• No dude en solicitar ayuda profesional.

• Dé un buen ejemplo.

• Procure conocer sus intereses, gustos, cualidades y preocupaciones.

• Reconozca los esfuerzos que realizan para logar sus metas.

• Muestre apoyo y solidaridad cuando enfrenten situaciones difíciles (CIJ, 2010).

Una de las tareas más importantes -y complicadas- de los padres de adolescentes es mantener siempre abiertas las vías de comunicación. 

Habilidades para la Vida

  • Identificación de emociones

Tener la habilidad de identificar nuestras emociones es importante para conocernos mejor y encontrar las causas que desencadenan en nosotros sentimientos negativos.

Es el primer paso para regular nuestras emociones con el fin de que no nos afecten y nos lleven, entre otras cosas, al consumo de alcohol y otras drogas.

  • Regulación emocional y control del estrés

Es importante que identifiques las causas que desencadenan emociones negativas que te llevan a tomar decisiones perjudiciales para ti, para que a partir de eso trabajes en regular tus emociones

  • Autoestima

La autoestima puede definirse de acuerdo  con los siguientes puntos:

– Tener buena opinión de uno mismo.

Tener confianza en nuestro valor como persona.

– Tener una actitud positiva.

– Estar satisfecho de uno mismo.

– Plantearse objetivos realistas.

  • Toma de decisiones

A continuación presentamos algunas preguntas que te pueden ayudar a tomar decisiones de manera consciente: ¿Qué quieres? ¿Qué opciones tienes? ¿Qué te conviene más? ¿Qué escoges? ¿Hay algo qué corregir?

  • Comunicación asertiva

Para ser asertivo tienes que darte cuenta de que todos tenemos derecho a:

– Decir “no”.                           – Pedir ayuda.                      – Opinar.

– Cambiar de opinión.           – Estar en desacuerdo.       – Decir lo que sentimos.

– Buscar lo que es conveniente para uno mismo.            – Pedir que se cumplan los acuerdos.

  • Aprender a rechazar

Es importante que tengas presente que cuando alguien te proponga hacer algo indebido que daña tu salud y va en contra de tus valores –como consumir alcohol u otras drogas– siempre tienes el derecho a rechazar esa oferta.

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La autora tiene a su cargo el Departamento de Psicopedagogía en el Colegio Europeo de México Robert Schuman.