Se aproxima el final del ciclo escolar y, con él, los correspondientes exámenes, situación ésta que se calcula genera estrés en ocho de cada 10 estudiantes.
Se considera normal que antes de iniciar un examen el alumno esté algo nervioso, estresado o con ansiedad, lo que en cierto modo ayudaría a estar más alerta y desplegar una mayor concentración durante la prueba. Sin embargo, cuando el estrés es muy intenso puede interferir con la concentración y el rendimiento.
Las siguientes son algunas técnicas que pueden contribuir para llegar al examen en la mejor forma:
- Planear la rutina de estudio. Se recomienda establecer un horario con sesiones de estudio no prolongadas, pero contantes. Conocer con anticipación los requerimientos brinda seguridad.
- Escuchar música clásica. Mejora el estado de ánimo y estimula el cerebro.
- Salir a caminar. El ejercicio moderado o la caminata ayuda a la memoria y activa la energía cerebral.
- Dormir lo suficiente. El sueño ayuda al cerebro a asimilar la información en la memoria de largo plazo. Trasnocharse estudiando puede tener el efecto contrario.
- Meditar. La meditación favorece la concentración y es uno de los medios más efectivos para darnos un descanso y mirar al estrés desde una perspectiva diferente.
- Comer chocolate oscuro. El cacao que contiene combate a la hormona asociada al estrés y libera endorfinas que generan un efecto relajante.
- Evitar distracciones. Las redes sociales suelen consumir mucho tiempo. Prescindir de ellas en los períodos de exámenes ganará minutos para dedicarlos a concentrarse en el estudio.
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por José Eduardo García Castillo*
Las escuelas son también organizaciones y, por lo tanto, debemos verlas como un todo y no solo centrarnos en el trabajo en el aula.
Muchas veces hemos escuchado en los eventos de UNOi, como en el pasado Congreso de la Rivera Maya, por ejemplo, que todos los que formamos parte de este Gran Proyecto nos hemos atrevido a dar un paso valeroso y concreto hacia la vanguardia educativa, con el compromiso de mejorar de fondo la calidad educativa de nuestras escuelas, y firmemente creo que así es.
Nuestros esfuerzos se vuelcan en indagar, probar e implementar mejores prácticas docentes, estrategias y ambientes de aprendizaje, infraestructura tecnológica, medios de comunicación y socialización digitales, manejo de habilidades con los niños, entre muchas otras; pero pareciera entonces que el único entorno que importa en nuestras escuelas es el que sucede en el salón de clases.
Sin duda, si este es un Proyecto Educativo, el objetivo de lograr que el proceso de enseñanza se centre en el alumno es principal, pero no debemos dejar de considerar que todos esos esfuerzos —que se ven reflejados en el aula— son a su vez parte de una estructura más grande que es la propia Institución como un todo. Es tanto como si cualquier empresa dedicada a la comercialización de productos únicamente dedicara presupuesto, capacitación y desarrollo al área de ventas, porque “ahí es donde vale la pena hacerlo”. Ninguna lo haría, pues en el mundo corporativo se tiene muy claro que toda la estructura de la organización forma parte de algo más grande que cada una de sus áreas: un Proyecto o Plan Corporativo. En nuestras escuelas, eso se llama: Proyecto Institucional.
Es bien sabido que muchos de nosotros, como escuelas, nacimos de estructuras familiares o religiosas, más con el gusto o vocación por enseñar que pensando en convertirnos en consorcios o grupos de negocio. No nacimos con experiencia o referencia de prácticas corporativas, pero si hemos decidido iniciar un proceso de transformación en nuestras escuelas al formar parte de UNOi, llevemos ese proceso a toda la organización y no únicamente a las aulas: llevemos a las escuelas a un plano institucional.
Hace algunos años tuve la oportunidad de conocer, en un proceso de consultoría, a una persona que en aquel entonces había adquirido un colegio que se encontraba en mala situación, con pocos alumnos y, por supuesto, financieramente acabado. Esa persona era un prominente empresario que había incursionado en diversos giros, pero este era su primer acercamiento con una escuela, y en una parte de la consultoría recuerdo que dijo: “no veo por qué manejar una escuela deba ser diferente a cualquiera de mis otros negocios”. Terminamos nuestra relación de trabajo. Pocos años después me enteré de que había vendido el colegio, pues “no había resultado el negocio que esperaba”.
Personalmente considero que una escuela es diferente a cualquier otro prestador de servicios o “negocio”, principalmente por dos razones:
- Si un cliente compra un producto o servicio en una tienda y recibe mala atención, se siente engañado o lo que recibe no cumple con sus expectativas, lo más probable es que se queje y no vuelva más. Sin embargo, en una escuela, mis clientes generan un compromiso a largo plazo, pues resulta difícil pensar que un padre de familia considere inscribir a su hijo pensando “pues lo inscribo, y si no recibo una buena atención, me engaña o no es lo que esperaba, pues lo cambio”. Al menos piensa en un ciclo escolar, pues la inversión inicial que una familia realiza para la inscripción de un niños a la escuela es un factor importante de consideración al momento de decidir cambiar a su hijo de escuela de manera intempestiva.
- Nuestro servicio tiene un impacto social y riesgo institucional muy altos, pues trabajamos con menores de edad, niños, y hacemos algo crucial: participar junto con sus familias en su proceso de formación como personas, profesionistas y ciudadanos.
En lo que no estaría mal parecernos a muchos otros prestadores de servicios es en la capacitación de todo el personal, no nada más de los docentes; en la infraestructura tecnológica que nos permita ofrecer un mejor servicio general, no nada más en el aula; en el cumplimiento de los tramites y procesos administrativos oficiales con todos los órganos de gobierno en cualquiera de sus niveles, no nada más con la Secretaría de Educación Pública; en la integración de todas sus audiencias tanto externas como internas, en sus estrategias y acciones de comunicación, no nada más en los padres de familia y alumnos; en cuidar la reputación que hemos logrado a lo largo del tiempo y que le da valor a nuestra marca, pues esa se puede perder en un instante.
Hoy día, el mundo de las marcas centra sus talentos en generar experiencias de usuario que resulten en satisfacción plena de sus clientes. En ese sentido, en las escuelas UNOi estamos trabajando ya muy fuerte en la mejora de Experiencia de Usuario (UX) para nuestros alumnos. Debemos, entonces, también comenzar ya a mover la estructura organizacional de la escuela para que sea la búsqueda de mejores experiencias de usuario la base de sus tareas administrativas y mirar a todos sus clientes-padres de familia, como usuarios que son.
La paradoja de los proceso de certificación de calidad de las organizaciones, centrada en el control de procesos, contra el reto de romper el paradigma del control del proceso educativo en el aula, ¿puede resolverse?
Personalmente creo que sí, simplemente debemos entender que la estructura organizacional y operación de una escuela obliga a desarrollar procesos de Certificación de Calidad que van más allá de un checklist en el que se marque “lo tiene” o “no lo tiene” y solo a aquellos que lo tienen todo obtienen el reconocimiento. Habrá muchas organizaciones que lo que les mueva sea el reconocimiento en sí mismo, el para qué, dejando de lado el por qué lo hacen. En las escuelas, si no tenemos claro el porqué, si no nos hemos puesto a pensar en esto, a definir nuestro Proyecto Institucional… será mejor que hagamos una pausa para ello, o bien estemos conscientes que no habrá Sistema UNO que nos ayude.
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* Director Operativo del Colegio Monte Rosa en la Ciudad de México
Ponerse a estudiar ocho horas la víspera del examen puede no ser la mejor opción para obtener una buena calificación.
Según un estudio sobre técnicas efectivas de aprendizaje publicado en la revista Psychological Science in the Public Interest, alumnos que dedicaron la mitad de ese tiempo pero en sesiones espaciadas más cortas, obtuvieron mejores resultados.
John Dunlosky, miembro del Departamento de Psicología de la Universidad Estatal de Kent en Ohio, y uno de los autores de la investigación, señaló que el problema no son los métodos de estudio en sí, sino la forma en que se practican.
El investigador comentó que casi todos los estudiantes releen los materiales de estudio, pero el problema es que cuando lo hacen, a menudo sólo pasan la vista sobre ellos sin procesar a fondo el contenido, lo que es fundamental para la comprensión de los problemas más difíciles. Algo similar sucede cuando resaltan textos con un marcador sin regresar a este material.
Aunque se subraya que no todas las técnicas sirven igual para todos, una de las más eficientes resultó ser la auto-prueba y mejor aún seguida de una evaluación que verifique el porqué una respuesta es correcta y otras no.
Estudiar la noche anterior conduce a una mala conservación de la información –se olvidan de casi todo bien después del examen–, dice Dunlosky. Pero al hacer más cortas las sesiones de estudio y bien distribuidas a través del tiempo, los estudiantes realmente pueden aumentar las posibilidades de retener lo que han aprendido.
De acuerdo con el investigador, los maestros pueden contribuir a mejorar el aprendizaje iniciando cada clase con un repaso del tema más importante discutido en la lección anterior, que pude incluir una prueba corta sin valor para la calificación, en la que se revisen y expliquen las respuestas.
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Con información de: http://www.cartaeducacao.com.br/reportagens/voce-sabe-estudar/
En el curso de la última semana de mayo, alumnos de cuarto grado del Colegio Cervantes Primaria de Zapopan, Jalisco, realizaron jornadas culturales con los colegios Entrecampos de Guatemala y Colegio Eternity de Honduras, en las que a través de video en tiempo real, intercambiaron información sobre sus respectivas regiones y sus costumbres.
Uno de los grupos del Cervantes presentó la cultura de México y, en particular, de Guadalajara, valiéndose de una agencia de viajes que ellos mismos diseñaron. En el enlace expusieron la geografía de la región y distintos platillos de la gastronomía, donde no podía faltar la típica torta ahogada. También, narraron para sus compañeros de Guatemala y Honduras algunas leyendas de la cuidad, como la de «Nachito», el fantasma de un niño que sale por las noches a jugar en el panteón. A través de una ofrenda de muertos, explicaron cómo se vive esta tradición y, por último, bailaron para ellos el tradicional Jarabe Tapatío.
De manera recíproca y en sesiones por separado, los alumnos de Entrecampos de Guatemala y Eternity de Honduras, expusieron en sesiones aparte, sus características regionales, tradiciones y vestuario típico, diferentes bailables y platillos, juegos y canciones que entonaron a la guitarra junto con su maestro.
Al terminar las presentaciones, los maestros encargados de los grupos cerraron cuestionando a los chicos sobre las diferencias y similitudes entre los dos países. Los niños encontraron similitudes en la comida, ya que la gastronomía se basa en el maíz. Para los niños fue increíble darse cuenta que en estos países también comen tortillas, frijoles y aguacate entre otras cosas. En cuanto a las diferencias observaron en primer lugar las dimensiones geográficas, el uso de algunas palabras y, por supuesto el acento al hablar.

En suma, una enriquecedora y grata experiencia de acercamiento a la forma de vida y tradiciones de otras latitudes.
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Cuando hablamos de aprendizaje o enseñanza mixta hablamos de combinar dos formas de estudio, el presencial y el de la educación virtual o a distancia.
Hay muchos modelos para lograr esta combinación, aquí presentamos tres de ellos:
El aula invertida: en este modelo de aprendizaje se invierten la labor que se realiza en clases con las actividades que se llevan a cabo para hacer la tarea. Es decir, los alumnos ocupan su tiempo de tarea aprendiendo con diferentes herramientas tecnológicas y, después, en el salón de clases, exponen o presentan lo aprendido.
Las ventajas de este modelo son muchas pero, sobre todo, el aprendizaje continuo y el trabajo colaborativo son las principales ventajas del salón invertido; los alumnos aprenden a buscar fuentes para realizar mejores trabajos y siempre están abiertos a que más alumnos amplíen sus conocimientos.
Rotación de estaciones: este modelo es muy interesante, se trata de que en un área de trabajo conjunta hay “estaciones de aprendizaje”, todas las estaciones están dedicadas a una materia, pero en cada una se enseña de forma diferente. En una estación está el aprendizaje en línea, en otra la asesoría del profesor y una tercera mesa es para el trabajo colaborativo. Los alumnos van aprendiendo en las diferentes estaciones de estudio.
Este tipo de estaciones está elaborado para niños, aunque también se han utilizado con alumnos de preparatoria, el objetivo es enseñarles a usar la tecnología sin dejar de lado la asesoría de los profesores. Se trata de un modelo para introducir a los estudiantes a la enseñanza digital.
El modelo flexible: en este se mezclan los modelos anteriores, y hasta el tradicional; los alumnos son los que seleccionan cómo quieren aprender. De hecho, eligen sus horarios de asesoría personales o grupales. Las ventajas de este modelo son que cada alumno aprende a su ritmo. Algunas escuelas públicas en los Estados Unidos aplican esta metodología.
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El artículo original puede verse aquí.
Muchas veces cuando un hijo adolescente manifiesta su intención de abandonar la escuela, lo que en realidad necesita es apoyo y comprensión, Los sermones sobre la responsabilidad y el futuro no suelen ayudar.
Lo primero es conversar con él para conocer sus razones, Éstas pueden ir desde el miedo a perder el año escolar por inasistencias acumuladas o por no creer que se pueda aprobar una materia en la que se va mal, hasta problemas de acoso escolar, trato de los profesores o depresión por consumo de sustancias.
Es fundamental escuchar sin interrumpir y no enojarse, de manera que le hagas saber que cuenta contigo para apoyarlo para encontrar la solución.
Si el problema se relaciona con algo o alguien en la escuela, una primera medida será acudir al centro educativo, y hablar con profesores y directivos en casos de acoso o actitud hacia tu hijo. Es probable que tengas que comunicarte con el director para resolver un problema social como el acoso. Cambiarle de maestro titular o de turno podría brindar otra perspectiva. Por otra parte, las clases de regularización o asesorías pueden ayudar a salvar una calificación reprobatoria.
El estrés que generan las exigencias escolares puede llegar a ser abrumador, por lo que destinar tiempo a actividades extraescolares de relajación en las que se sienta cómodo y pueda reconocer sus talentos puede ser benéfico.
Cambiar de escuela o considerar otras opciones de enseñanza son alternativas válidas, así como la posibilidad de pasar un tiempo lejos de las aulas. Tampoco debe descartarse la ayuda de un terapeuta profesional para intervenir en casos de ansiedad, depresión y baja autoestima.
Sin lugar a dudas, el amor y la empatía que le hagas sentir serán los mejores recursos para encontrar la salida adecuada.
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Un biosensor de glucosa no invasivo tipo calcomanía y un sistema de detección de infecciones vaginales fueron los proyectos que obtuvieron el primer lugar en la undécima edición del Premio Santander a la Innovación Empresarial, promovido por esa institución financiera entre las universidades de todo el país.
La ceremonia de premiación tuvo lugar este miércoles en el Museo Interactivo de Economía y fue presidida por el Presidente Ejecutivo de Grupo Financiero Santander, Héctor Grisi Checa, el Presidente del Consejo Administración de Santander México, Marcos Martínez Gavica y con el Secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño Mayer como invitado de honor.
Para esta edición se registraron 1,066 proyectos con la participación de 5,572 jóvenes de 158 universidades, públicas y privadas. Los ganadores de los tres primeros lugares en las dos categorías: innovación empresarial e impacto social, recibieron cheques por 500 mil, 300 mil y 100 mil pesos, para la puesta en marcha de sus iniciativas.
Acompañaron al presídium el Rector de la UNAM, Enrique Graue Wiechers; el Secretario General Ejecutivo de la ANUIES, Jaime Valls Esponda; el Presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Juan Pablo Castañón Castañón; el Presidente del Consejo de la Comunicación, Alejandro Grisi de Lara; el Subsecretario de Educación Superior de la SEP, Salvador Jara; y, Director Ejecutivo de Santander Universidades y Director General de Universia, Arturo Cherbowski.
En uso de la palabra, funcionarios, empresarios y académicos aplaudieron las propuestas de los jóvenes y subrayaron el talento manifiesto en ellas; les invitaron a seguir persiguiendo sus sueños sorteando los obstáculos, con el fin de crear vínculos virtuosos de emprendimiento y alcanzar un impacto significativo en las necesidades del país.

Aquí la lista de los proyectos ganadores:
Categoría de Innovación empresarial:
1er Lugar: Biosensor de glucosa no invasivo tipo calcomanía que emplea nanotecnología para obtener mediciones precisas en tiempo real. David Shimomoto Sánchez, Iván Antonio Peralta Mendoza y José Antonio Tejeda Rodríguez. Centro de Investigación Científica y Educación Superior de Ensenada.
2º Lugar: MIOPAC. Material compostable hecho de paja agrícola y micelio de hongo, que puede sustituir embalajes de unicel. Isabel Alejandra Medina Acosta, Óscar Miranda Puebla e Irving Miranda Puebla. Universidad Autónoma de Querétaro.
3er Lugar: OMIUS. Chamarra capaz de variar su protección térmica, adaptándose a distintos niveles de actividad física y condiciones ambientales. Gustavo Cadena, Amin Altamirano y Jorge Álvarez. Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey.
Categoría de impacto social:
1er lugar: V.Confident. Sistema de diagnóstico de infecciones vaginales mediante un método no invasivo y de fácil uso. Eva Lizeth Hernández Rosa, María Dolores López Gómez y José Carlos Salgado Pallares. Instituto Tecnológico Superior de Coatzacoalcos.
2º Lugar: MYDOT. Dispositivo similar a una tableta que traduce textos al sistema Braille. Laurencio Alan García Vargas, Joaquín Casanova Córdoba, Abelardo bautista Gómez, Diana Meza Moctezuma, Rolando González Chávez e Itzael Jiménez Aranda. Universidad Nacional Autónoma de México.
3er Lugar. XCANDA. Sistema integral para rehabilitación y estimulación con base en terapia sensorial, para diferentes tipos de discapacidad. Luis Fernando Romero Aros y José Ricardo Vázquez Estrada. Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey.
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Saber cuánta agua consumimos en forma directa o indirecta puede despertar nuestra conciencia con respecto a su cuidado. El baño diario, lavarnos los dientes o las manos son algunas de las actividades donde empleamos agua; pero también nuestros alimentos y los productos que utilizamos requieren de grandes cantidades para su elaboración.
De manera sencilla, divertida y sin costo alguno, los niños pueden conocer su huella hídrica que es la suma del agua que consumimos de manera cotidiana y la que se necesita para producir bienes y servicios que usamos.
La calculadora Hidrospekes está disponible en el portal www.agua.org.mx y en ella los niños responden preguntas sobre actividades como cepillarse los dientes, el tiempo que dura el baño y qué alimentos conforman sus comidas.
También muestra algunas recomendaciones para que los niños puedan cuidar este recurso imprescindible. Y sin duda el resultado final les sorpenderá.
Por supuesto, los papás también pueden hacer su propio cálculo junto con los niños y descubrir juntos cuánta agua utiliza cada quién.
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Es innegable que la vida de los adolescentes de hoy tiene una fuerte conexión con el teléfono celular. Entre muchas otras cosas, con él pueden hacer búsquedas en Internet, crear texto, grabar videos, tomar fotos, producir podcasts, almacenar y compartir material en redes sociales y blogs. Estas características se pueden aprovechar en las escuelas para desarrollar proyectos de colaboración y actividades desafiantes que estén conectados con la vida diaria de los alumnos.
Aunque falta mucho camino por recorrer, las escuelas deben considerar –con una adecuada planeación–, la creación de contenidos y el desarrollo de proyectos educativos y pedagógicos que se transforman en una poderosa herramienta de enseñanza y aprendizaje.
Sin embargo, no todo es tecnología. La incorporación de los egresados a la vida productiva requiere de más cosas. Una encuesta a directores de grandes empresas, reveló que buscan jóvenes que pueden comunicarse bien de manera oral y escrita, tengan un pensamiento lógico, sepan investigar, relacionarse bien, utilizar la tecnología y administrar el tiempo, preservar el medio ambiente y hacer trabajo voluntario. Es decir, mucho más que personas con conocimientos técnicos, las empresas están buscando personas que tengan actitud, iniciativa, creatividad y resiliencia.
Una de las interrogantes que surge: ¿podrán los programas escolares conjuntar todo esto –celular incluido–, para formar las personas que la sociedad actual demanda?
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Todos nosotros, incluidos los niños, vivimos en un universo de tres dimensiones –pero a menudo padres y maestros actuamos como si el mundo físico fuera tan plano como una hoja de papel. Pedimos a los niños atención hacia los número y las letras, pero dejamos de lado el subrayar las propiedades espaciales de los objetos que nos rodean: qué tan altos o bajos son, cuán redondos o agudos, qué cerca o lejos están. La evidencia sugiere que enfocarse en estas características del mundo material puede ayudar a los niños a refinar sus habilidades de pensamiento espacial –y, a su vez, a que dichas habilidades apoyen la mejora en materias como ciencias y matemáticas.
Por ejemplo, en un estudio publicado en la revista Developmental Psychology, científicos de la Universidad de Chicago informan que los niños pequeños que entienden cómo se corresponden las formas son más capaces de usar una serie numérica y resolver problemas de cálculo. La investigadora Elizabeth Gunderson y sus coautores pidieron a alumnos de primero y segundo grados que seleccionaran entre cuatro opciones la forma que serviría para hacer un cuadrado perfecto. Los niños que eligieron la forma correcta también mostraron el mayor crecimiento en el conocimiento de la serie numérica durante el siguiente año escolar y, fueron los que mejor calificaron en una prueba de habilidad matemática a la edad de ocho años.
Para empezar, ¿cómo adquieren los niños las habilidades de pensamiento espacial? El estudio muestra que jugar con bloques y rompecabezas ayuda. Sin embargo, lo importante son las conversaciones con los adultos mientras los niños interactúan con estos juguetes, y mientras observan el mundo a su alrededor. En otro estudio publicado en la revista Mind, Brain, and Education, Nora Newcombe, profesora de psicología de la Universidad de Temple, encontró, junto con sus coautores, que cuando padres e hijos juegan juntos con bloques, es más probable que los niños usen términos espaciales como “encima”, “alrededor” y, “a través”, que los participantes que jugaron con juguetes preensamblados y, que escuchar y pronunciar esas palabras ayuda a mejorar la conciencia espacial en los niños.
Un estudio más, éste de la Universidad de Chicago, informó que el número de términos espaciales (como “circulo”, “curveado” y “extremo”) usados por los padres al interactuar con infantes, predijo cuántas de este tipo de palabras producían los niños por sí mismos, así como la forma en que se desempeñaron en la resolución de problemas espaciales en una edad posterior.
“Es más probable que quienes piensan en forma espacial se interesen por las ciencias y las matemáticas, y es más probable que sean lo suficientemente buenos en éstas áreas como para obtener grados avanzados”.
¿Por qué vale la pena destacar esto? Los investigadores subrayan que las habilidades de pensamiento espacial son un indicador importante para predecir el logro académico y el éxito profesional en los campos de ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas y, que estas habilidades comienzan a desarrollarse –o no–, en los niños desde sus propios hogares. Por ejemplo, un amplio estudio en educación media denominado Project Talent, encontró que era más factible que los alumnos que calificaron mejor en una prueba espacial, eligieran carreras en las áreas antes mencionadas, y que resultaran buenos en la investigación patra alcanzar grados superiores.
Más allá de la influencia que pudieran tener en su vida adulta y profesional, el desarrollo de las habilidades espaciales comienza en casa a temprana edad. En un video de 14 horas del estudio de Chicago, que registró a padres e hijos en su actividades cotidianas reveló una gran variación en el número de palabras espaciales empledas por los padres: el que menos usó fueron 5 y el que más 525.
Haríamos bien en seguir el ejemplo de éste último y comenzar a describir a nuestros hijos el mundo en 3D, ayudándoles a desarrollar sus habilidades para mirarlo en todas sus dimensiones.
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El artículo original puede leerse aquí. Traducción: UnoiNews.