Autor: UNOi

Fecha: 15 de octubre de 2012

XXI ó XII

Son sólo tres caracteres romanos, dos de ellos se repiten, pero la diferencia entre uno y otro es de nueve siglos; 900 años que parecen […]

Son sólo tres caracteres romanos, dos de ellos se repiten, pero la diferencia entre uno y otro es de nueve siglos; 900 años que parecen no haber transcurrido en Pakistán, donde hoy una niña de catorce años se debate entre la vida y la muerte por defender el derecho a la educación de las niñas.

El pasado martes 9 de octubre, un hombre armado detuvo el transporte en el que Malala Yousufzai regresaba de la escuela en la ciudad de Mingora, preguntó por ella por su nombre y le disparó en la cabeza. Otras dos menores resultaron heridas en el ataque, pero se reportan fuera de peligro.

Malala inició su activismo por los derechos de las mujeres en 2009, a los 11 años, luego de que en 2007 cuando un grupo de integristas talibanes ocupó el Valle de Swat al norte de Pakistán cerrando escuelas de niñas e implantando un régimen de represión y muerte. Bajo un seudónimo, Malala escribió un blog en la página de la BBC en lengua Urdú, en el que describía sus miedos y su deseo por seguir estudiando. (Extractos del blog se pueden leer en: http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2012/10/121010_paquistani_malala_yousafzai_blog_rg.shtml)

Los talibanes fueron desalojados del Swat en 2009 por una ofensiva militar del ejército paquistaní y Malala se convirtió en una figura pública al revelarse su identidad y recibir un premio nacional de la paz. Malala continuó con su activismo por los derechos de las mujeres.

El periodo de la ocupación está documentado en un filme de 32 minutos del New York Times (Class Dismissed. The death of female education. A film by Adam B. Ellick and Iran Ashraf, 2009), que puede verse en: http://www.nytimes.com/video/2012/10/09/world/asia/100000001835296/class-dismissed.html#100000001835296

En el documental, Ziaudin padre de Malala, activista y propietario de una escuela describe los terribles momentos que vivieron. Cabe señalar que se incluyen escenas de extrema violencia no recomendadas para menores.

Malala clama en la película por ayuda para salvar la educación, a su país y a su región. Cuenta, con toda la inocencia de sus entonces once años, que a instancias de su padre cambió su deseo de ser doctora para dedicarse a la política. Al término del filme un texto señala que todavía hay talibanes en los alrededores de Mingora y que aún ocurren asesinatos ocasionalmente. Concluye con una frase de Ziaudin que se refiere a su pueblo como “El paraíso perdido”.

El grupo extremista de talibanes paquistaníes que reivindicó el atentado dijo en un comunicado que si Malala sobrevive lo intentarán de nuevo.

El estado de Malala sigue siendo crítico y el pronóstico incierto, como incierto es el futuro para millones de mujeres en el mundo musulmán por las que esta niña levantó su voz y estuvo dispuesta a ofrendar su vida, a pesar de las amenazas recibidas.

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En un escueto comunicado, el Servicio de Relaciones Públicas de Pakistán informó este domingo que Malala fue trasladada al Reino Unido para recibir tratamiento médico.

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