Autor: UNOi

Fecha: 28 de diciembre de 2011

Una mirada divergente sobre las competencias

Por Javier Maravilla Correa. Milenio. 27/12/2011. Por lo regular las competencias se han enfocado desde los conceptos, los procedimientos y las actitudes que pone en […]

Foto: © Dmitry Merkushin/depoitphotos.com

Por Javier Maravilla Correa. Milenio. 27/12/2011.

Por lo regular las competencias se han enfocado desde los conceptos, los procedimientos y las actitudes que pone en juego el sujeto para aprender, se dice: saber, saber hacer y ser; sin embargo, poco se ha reflexionado sobre la importancia del contexto social en que se realizan las competencias.
Actualmente la mayoría de las propuestas educativas tienen su base en el enfoque de competencias. Al respecto es común escuchar a los docentes: se cambió el enfoque, pero no se nos capacitó para esta nueva forma de realizar la educación.
Durante mucho tiempo el centro del aprendizaje lo constituían los resultados que se esperaban obtener en las evaluaciones de los alumnos, la importancia se inclinaba a que el alumno se apropiara de conceptos que le ayudaran a pasar los exámenes, a obtener buenas calificaciones, esto último era la evidencia de que el alumno había aprendido. Esto se reforzaba socialmente a través diversos reconocimientos que privilegiaban la memorización. Era común observar concursos que tenían que ver con la retención de conceptos, hasta los medios de comunicación masivos difundían esta forma de aprender.
El enfoque de competencias vino a invertir el acento, ya no se trata de que el alumno aprenda a sacar buenas notas en los exámenes, a que muestre que ha retenido los conceptos, sino que es necesario que las evidencias vayan más allá de acumular conocimientos, el foco está ahora en la capacidad del sujeto para hacer con lo que sabe para resolver problemas.
No obstante esta perspectiva en la educación, los procedimientos siguen casi sin alterarse, se sigue insistiendo en que el alumno retenga, en que aprenda a pie juntillas lo que está en los libros, los exámenes de memorización atraviesan las aulas. Los cambios son pocos, se ve como las evaluaciones que aplican diversos organismos se centran en esta manera de entender la educación, a lo más se privilegia el examen de opción múltiple, que aún sigue siendo memorístico.
Se implementan diversos cursos y diplomados para capacitar a docentes, para cambiar su forma de enseñar para estar a tono con el aprendizaje por competencias, sin embargo se nota desasosiego, inquietud entre los maestros, es común escuchar: no sé, todavía no me queda claro lo que tengo que hacer, las exigencias son las mismas, lo que se nos pide es seguir cumpliendo con muchas actividades y luego reportar resultado respecto a estas.
Quizá aún en la capacitación se sigue insistiendo en la memorización, en la técnica, desde una visión directiva y tradicional, tal vez es necesario cambiar la mirada, volver al contexto, a los hechos sociales que nos hacen diversos guiños para que los atendamos. Mientras no cambiemos nuestro enfoque conceptual, por otro más social y humano, nuestras formas de aprender permanecerán intocadas, seguiremos pidiendo recetas, técnicas, guiones para proceder que no existen. Cambiar implica deconstruir la forma en que hemos aprendido, a reflexionar, a preguntar, a problematizar, a inferir, en fin, a construir en lugar de esperar respuestas que no existen.

La nota original puede leerse en: http://impreso.milenio.com/node/9085354

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