Autor: UNOi

Fecha: 17 de marzo de 2012

PaPaz: una esperanza de cambio y progreso

 María Mercedes de Brigard. Colombia ha sido por muchos años un país “sin sociedad civil”, es decir un país cuyos ciudadanos han tenido una mínima […]

 María Mercedes de Brigard. Colombia ha sido por muchos años un país “sin sociedad civil”, es decir un país cuyos ciudadanos han tenido una mínima conciencia de sus derechos y sus deberes, además de haberse desenvuelto dentro de un ambiente de escepticismo e impotencia frente a las instituciones que desmotiva a cualquier tipo de acción colectiva.

Hoy, después de 40 años durante los cuales se extendió la violencia que generaron el narcotráfico y las guerrillas y creció sin freno la corrupción dentro de las instituciones estatales, la sociedad civil parece estarse organizando, aunque sea de manera incipiente. La ciudadanía parece sentir que tiene algo que decir y que vale la pena hacerlo.

En medio de este marco, existe un importante grupo social, el de los padres de familia, en cuya capacidad de protección y de educación, ha puesto por años nuestra cultura gran parte de sus esperanzas de cambio y de progreso. Sin embargo sólo hasta épocas muy recientes ha empezado a nacer entre los padres de familia, la conciencia de constituir un colectivo con necesidades, intereses y angustias comunes; quizá haya sido la escuela, la que, a través de sus asociaciones de padres y de sus acciones de educación a los padres de familia, ha evidenciado que ser padre significa compartir con muchos una loable tarea que, como ninguna, tiene todo reconocimiento social.

Por otra parte, le ha correspondido a la familia contemporánea colombiana desarrollarse dentro de un medio radicalmente intercomunicado, con una escasísima noción de límites institucionales en favor de los menores y con una vocación consumista sin freno, factores que hacen la tarea de los padres cada vez más compleja. Unos medios de comunicación que no se han asumido como evidentes educadores y que no han tomado conciencia de su responsabilidad social en la construcción de una sociedad mejor sino se han sumado a las múltiples ofertas comerciales y cuya programación está cada día más sujeta a  los beneficios económicos, son los que informan y recrean a la niñez y a la juventud de hoy. Una sociedad de consumo que no repara en consideraciones de naturaleza académica, ética o social para producir y vender, no es tampoco una gran aliada. Y, finalmente, unas instituciones débiles incapaces de hacer cumplir los mandatos legales que podrían proteger a la niñez y la juventud, son supuestamente el recurso de control de la sociedad.

El panorama no es nada halagüeño. Y quizás esto sea lo que le da más  sentido a la decisión de un grupo de padres de empezar a tejer unas relaciones que les permitan salirle al paso a los múltiples factores que hacen cada vez más remota la esperanza del cambio. Construir unos sistemas de interacción, lograr hacer escuchar sus voces y que se consideren quizás como las más representativas de lo que una sociedad debe ofrecer a las generaciones en proceso de educación. Generar un espacio de acción colectiva que canalice de manera eficaz las iniciativas de miles de padres de familia que buscan lo mejor para sus hijos. Aglutinar buenas voluntades para potenciarlas y hacerlas influyentes, eficaces y transformadoras.

Las anteriores alternativas son, en términos generales, una síntesis de los propósitos de PaPaz, esta Red de Padres y Madres Colombianos, que se ha organizado a partir de las asociaciones de Padres de Familia de varios colegios. Quiere pues, la red ser constructora de tejido social a partir de una mirada desprovista de intereses económicos, políticos, confesionales o institucionales y más bien con un claro sesgo ético y social.

 

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