Autor: UNOi

Fecha: 15 de mayo de 2012

Gracias maestr@

  Por todos esos kilómetros que a diario recorrías para llegar puntual al aula, dejando fuera tus fatigas al entrar en ella. Por ir más […]

 

Por todos esos kilómetros que a diario recorrías para llegar puntual al aula, dejando fuera tus fatigas al entrar en ella.

Por ir más allá, e invertir el tiempo tuyo en mejorar el mío.

Por las  muchas horas que robaste a tu sueño revisando ese rimero de papeles, libretas, exámenes y tareas.

Por revelarme el milagro de la palabra escrita y desentrañar para mí la magia de los números.

Por enseñarme tu lengua sin obligarme a renunciar a la mía.

Por mostrarme mundos que no imaginaba, excediendo las estrecheces del programa oficial; y por enseñarme que en ellos hay otros seres, quizá distintos, pero no mejores ni peores que yo.

Por inculcarme el valor de la verdad y el respeto a mis semejantes.

Por mirar a otro lado cuando copiaba en los exámenes y, sobre todo, por reconvenirme aparte, en privado, sin exhibir mis faltas ante los demás.

Por respetar mi individualidad en un grupo heterogéneo y recordar mí nombre mucho después de que yo olvidé el tuyo.

Por poner a mí alcance, con la sencillez de tus ejemplos, conceptos que en un principio me parecían indescifrables.

Porque contigo comprendí que Patria es un sustantivo colectivo en el que cabemos todos.

Por elegir mi mano entre las muchas que se levantaban.

Por repetir, sólo para mí, lo que los demás habían entendido ya desde hace rato.

Por ejercer la disciplina con sapiencia, orientando mis pasos cuando alguna vez extraviaron el camino. Porque siendo tú tolerante, aprendí a tolerar.

Por atenuar con tu risa la gravedad de las materias.

Gracias en suma, porque lo que ahora soy te lo debo en gran parte a ti, querid@ maestr@.

Esteban Salvatierra, Día del Maestro, 2006

 

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