Autor: UNOi

Fecha: 2 de noviembre de 2012

De aquí a la eternidad: la ofrenda en el Manuel Acosta

Como cada año, en el espíritu de preservar nuestras tradiciones, la Escuela Maestro Manuel Acosta abrió sus puertas este jueves para la exhibición de la […]

Como cada año, en el espíritu de preservar nuestras tradiciones, la Escuela Maestro Manuel Acosta abrió sus puertas este jueves para la exhibición de la ofrenda de muertos dedicada en este año a la familia.

Falta poco para el mediodía y los alumnos se apresuran a terminar de montar las ofrendas para que finalmente, en punto de las 12, el patio central quede engalanado de colores con una docena de altares desarrollados por las diferentes secciones de la escuela en colaboración con sus maestros.

Dedicados a estados o ciudades de la república encontramos diferentes manifestaciones y costumbres para recordar a los difuntos en este día. Así, en el altar de Guerrero, montado por el Plantel Sur, podemos ver trajes típicos de Tixtla, tamales de la localidad y un camino d enubes que guía los niños a las puertas del cielo. La ofrenda a Sinaloa está dedicada a Pedo Infante, nativo de Mazatlán. En la de Oaxaca, una calavera tehuana sostiene en su regazo una tlayuda con mole. En una representación del Lago de Pátzcuaro, calaveras michoacanas navegan en ataúdes con sus redes, frutas y flores.

Un conjunto de cráneos sobre aserrín de colores y figuras de dualidad representan a Xibalbá, el inframundo de los mayas de Yucatán. Hay también una trajinera cargada de frutas que conducen dos figuras cadavéricas. En la ofrenda principal elaborada por los maestros de primaria, se representa también la dualidad de la vida y la muerte en un árbol de la vida. Frente a éste, se extiende una gran variedad de coloridos elementos como flores de cempasúchil, frutas frescas y secas, calaveras de todo tipo, incluyendo las de azúcar, tamales, ollas de mole, pan de muerto, veladoras, crucifijos y bebidas, así como papel picado con las célebres imágenes de Posada.

Mención especial merece la ofrenda dedicada al profesor de arte, Arturo Guevara Galván, quien falleciera a fines del año pasado y cuyo trabajo y calidez humana dejaron una profunda huella entre los miembros de la comunidad escolar. En ella, sus alumnos colocaron su comida favorita, además de algunos de los muchos libros que con él compartieron.

Una marimba ameniza la exposición y a los visitantes se les ofrecen aguas frescas y dulces típicos. En cada ofrenda, alumnos de secundaria y prepa explican los elementos que la componen a partir de la investigación que realizaron para exponerlas y montarlas.

 En suma una fiesta que combina la investigación y el trabajo en equipo, estimula la creatividad, favorece la convivencia y difunde la tradición.

 

 

 

 

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